Valera 1602 Purificada · Antiguo Testamento
Proverbios 4
1Oíd, hijos, la doctrina de un padre, y estad atentos para que conozcáis entendimiento. 2Porque os doy buena doctrina; no desamparéis mi ley. 3Porque yo fui hijo de mi padre, delicado y único delante de mi madre. 4También él me enseñó, y me dijo: Retenga tu corazón mis palabras; guarda mis mandamientos, y vivirás: 5Adquiere sabiduría, adquiere entendimiento; ni te olvides ni te apartes de las palabras de mi boca; 6No la dejes, y ella te guardará; ámala, y ella te conservará. 7Sabiduría [es] la cosa principal: [por esto] adquiere sabiduría: y ante toda tu posesión adquiere entendimiento. 8Engrandécela, y ella te engrandecerá: ella te honrará, cuando tú la abrazares. 9Adorno de gracia dará a tu cabeza: corona de gloria te entregará. 10Oye, oh hijo mío, y recibe mis razones; y se te multiplicarán años de vida. 11Por el camino de la sabiduría te he enseñado, y por veredas derechas te he hecho andar. 12Cuando anduvieres no se estrecharán tus pasos; y si corrieres, no tropezarás. 13Retén la instrucción, no [la] dejes; guárdala, porque ella [es] tu vida. 14No entres por la senda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos. 15Desampárala, no pases por ella; apártate de ella, pasa. 16Porque no duermen ellos, si no han hecho mal; y pierden su sueño, si no han hecho caer [a alguno. ]17 Porque comen pan de maldad, y beben vino de robos. 18Mas la senda de los justos [es] como la luz de la aurora, que va en aumento hasta el día perfecto. 19El camino de los impíos [es] como la oscuridad: no saben en qué tropiezan. 20Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis dichos. 21No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón. 22Porque [son] vida a los que las hallan, y medicina a toda su carne. 23Guarda tu corazón con toda diligencia; porque de él [son] los asuntos de la vida. 24Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti la iniquidad de labios. 25Tus ojos miren lo recto, y tus párpados en derechura delante de ti. 26Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean establecidos. 27No te apartes a diestra, ni a siniestra: aparta tu pie del mal.
En la biblioteca
Obras
- Epístola dedicatoriaProverbios 4:23
- El texto abiertoProverbios 4:23
- Qué supone guardar el corazónProverbios 4:23
- Por qué es el gran negocio de la vidaProverbios 4:23
- Primera estación: la prosperidadProverbios 4:23
- Segunda estación: la adversidadProverbios 4:23
- Tercera estación: los males de SionProverbios 4:23
- Cuarta estación: el tiempo de peligroProverbios 4:23
- Quinta estación: la escasezProverbios 4:23
- Sexta estación: el tiempo del deberProverbios 4:23
- Séptima estación: las injuriasProverbios 4:23
- Octava estación: las provocacionesProverbios 4:23
- Novena estación: la tentaciónProverbios 4:23
- Décima estación: las dudasProverbios 4:23
- Undécima estación: el sufrimiento por la feProverbios 4:23
- Duodécima estación: la enfermedad y la muerteProverbios 4:23
- Uso de informaciónProverbios 4:23
- Uso de exhortaciónProverbios 4:23
- Uso de direcciónProverbios 4:23
- Uso de consolaciónProverbios 4:23
Valera 1602 Purificada. © 2007, 2019, 2024 Iglesia Bautista Bíblica de la Gracia. Reproducción gratuita sin alterar el texto. Fuente.
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