Reina Valera Gómez · Antiguo Testamento
Proverbios 4
1Oíd, hijos, la instrucción de un padre, y estad atentos, para que conozcáis cordura. 2Porque os doy buena doctrina; no abandonéis mi ley. 3Porque yo fui hijo para mi padre, tierno y único, y [amado] a los ojos de mi madre. 4Y él me enseñaba, y me decía: Retenga tu corazón mis palabras, guarda mis mandamientos, y vivirás. 5Adquiere sabiduría, adquiere entendimiento; no te olvides ni te apartes de las palabras de mi boca: 6No la dejes, y ella te guardará; ámala, y ella te conservará. 7Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y con toda tu posesión adquiere entendimiento. 8Engrandécela, y ella te engrandecerá; ella te honrará, cuando tú la hubieres abrazado. 9Adorno de gracia dará a tu cabeza; corona de gloria te entregará. 10Oye, hijo mío, y recibe mis palabras, y se te multiplicarán años de vida. 11Por el camino de la sabiduría te he guiado, y por sendas de rectitud te he conducido. 12Cuando anduvieres no se estrecharán tus pasos; y si corrieres, no tropezarás. 13Retén la instrucción, no la dejes; guárdala, porque ella es tu vida. 14No entres en la senda de los impíos, ni vayas por el camino de los malos. 15Evítala, no pases por ella; apártate de ella, sigue adelante. 16Porque no duermen ellos, si no han hecho mal, y pierden el sueño, si no han hecho caer [a alguno]. 17Porque comen pan de maldad, y beben vino de violencia. 18Mas la senda de los justos [es] como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto. 19El camino de los impíos es como la oscuridad; no saben en qué tropiezan. 20Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. 21No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón. 22Porque son vida a los que las hallan, y salud a todo su cuerpo. 23Con toda diligencia guarda tu corazón; porque de él mana la vida. 24Aparta de ti la perversidad de la boca, y aleja de ti los labios inicuos. 25Tus ojos miren lo recto, y tus párpados vean derecho delante de ti. 26Examina la senda de tus pies, y todos tus caminos sean ordenados. 27No te apartes ni a la derecha, ni a la izquierda; aparta tu pie del mal.
En la biblioteca
Obras
- Epístola dedicatoriaProverbios 4:23
- El texto abiertoProverbios 4:23
- Qué supone guardar el corazónProverbios 4:23
- Por qué es el gran negocio de la vidaProverbios 4:23
- Primera estación: la prosperidadProverbios 4:23
- Segunda estación: la adversidadProverbios 4:23
- Tercera estación: los males de SionProverbios 4:23
- Cuarta estación: el tiempo de peligroProverbios 4:23
- Quinta estación: la escasezProverbios 4:23
- Sexta estación: el tiempo del deberProverbios 4:23
- Séptima estación: las injuriasProverbios 4:23
- Octava estación: las provocacionesProverbios 4:23
- Novena estación: la tentaciónProverbios 4:23
- Décima estación: las dudasProverbios 4:23
- Undécima estación: el sufrimiento por la feProverbios 4:23
- Duodécima estación: la enfermedad y la muerteProverbios 4:23
- Uso de informaciónProverbios 4:23
- Uso de exhortaciónProverbios 4:23
- Uso de direcciónProverbios 4:23
- Uso de consolaciónProverbios 4:23
Reina Valera Gómez. © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero. Distribución gratuita permitida sin cambiar el texto. Fuente.
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