Valera 1602 Purificada · Nuevo Testamento

Juan 18

40 versículos · Equivalencia formal · Texto Recibido · español clásico

Se han quitado los guiones de corte invisibles del archivo original; el texto no se ha alterado.

1Cuando Jesús hubo dicho estas cosas, salióse con sus discípulos al otro lado del arroyo de Cedrón, donde había un huerto, en el cual entró él, y sus discípulos. 2Y también Judas, el que le entregaba, conocía aquel lugar, porque muchas veces Jesús se juntaba allí con sus discípulos. 3Judas, pues, tomando una compañía [de hombres], y oficiales de los sumos sacerdotes y de los fariseos, vino allí con linternas y antorchas, y con armas. 4Por tanto Jesús, sabiendo todas las cosas que habían de venir sobre él, salió delante, y les dijo. ¿A quién buscáis? 5Respondiéronle: A Jesús de Nazaret. Díceles Jesús: Yo soy. Y estaba de pie también con ellos Judas el que le entregaba. 6Y luego pues que les dijo: Yo soy: Retrocedieron, y cayeron en tierra. 7Volvióles pues a preguntar: ¿A quién buscáis? Y ellos dijeron: A Jesús de Nazaret. 8Respondió Jesús: [Ya] os he dicho que yo soy: pues si a mí buscáis, dejad ir a éstos: 9Para que se cumpliese la palabra que había dicho: De los que me diste, ninguno de ellos perdí. 10Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la sacó, e hirió a un siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco. 11Jesús entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina: la copa que mi Padre me ha dado, ¿no la tengo de beber? 12Entonces la compañía, y el capitán, y los oficiales de los judíos prendieron a Jesús, y le ataron. 13Y le llevaron primeramente a Anás, porque era suegro de Caifás, el cual era sumo sacerdote [en] aquel año. 14Y Caifás era el que había dado el consejo a los judíos, que era necesario que un hombre muriese por el pueblo. 15Y seguía a Jesús Simón Pedro, y otro discípulo; y aquel discípulo era conocido del sumo sacerdote, y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote. 16Mas Pedro estaba fuera de pie a la puerta. Entonces salió aquel discípulo que era conocido del sumo sacerdote, y habló a la portera, y trajo dentro a Pedro. 17Entonces la criada portera dijo a Pedro: ¿No eres tú también [uno] de los discípulos de este hombre? Dice él: No soy. 18Y estaban en pie los siervos y los oficiales que habían hecho fuego de carbón, porque hacía frío, y se calentaban; y también con ellos estaba Pedro en pie calentándose. 19Y el sumo sacerdote preguntó a Jesús de sus discípulos, y de su doctrina. 20Jesús le respondió: Yo públicamente he hablado al mundo: yo siempre he enseñado en la sinagoga, y en el templo, donde siempre se juntan los judíos; y nada he hablado en oculto. 21¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que me han oído, qué les haya yo hablado: he aquí, éstos saben lo que yo he dicho. 22Y cuando él hubo dicho esto, uno de los oficiales que estaba de pie allí, dio una bofetada a Jesús diciendo: ¿Así respondes al sumo sacerdote? 23Respondióle Jesús: Si he hablado mal, da testimonio del mal; mas si bien, ¿por qué me hieres? 24Pues, habíale enviado Anás atado a Caifás el sumo sacerdote. 25Estaba pues Pedro en pie calentándose; Entonces ellos le dijeron: ¿No eres tú también [uno] de sus discípulos? Él [lo] negó, y dijo: No soy. 26Uno de los siervos del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro había cortado la oreja, le dice: ¿No te vi yo en el huerto con él? 27Y negó Pedro otra vez; y al instante el gallo cantó. 28Y llevan a Jesús de Caifás al pretorio; y era de mañana; y ellos no entraron en el pretorio por no ser contaminados, mas para que pudiesen comer la pascua. 29Entonces salió Pilato a ellos fuera, y dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre? 30Respondieron, y le dijeron: Si éste no fuera malhechor, no te le hubiéramos entregado. 31Díceles entonces Pilato: Tomadle vosotros, y juzgadle según vuestra ley. Y los judíos le dijeron: A nosotros no nos es lícito matar a nadie. 32Para que se cumpliese la palabra de Jesús, qué había dicho, significando de que muerte había de morir. 33Entonces Pilato volvióse a entrar en el pretorio, y llamó a Jesús, y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? 34Respondióle Jesús: ¿Dices tú esto de ti mismo, o te lo han dicho otros de mí? 35Pilato respondió: ¿Soy yo judío? Tu misma nación, y los sumos sacerdotes, te han entregado a mí: ¿qué has hecho? 36Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi reino, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos, mas ahora mi reino no es de aquí. 37Díjole entonces Pilato: ¿Luego rey eres tú? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. 38Dícele Pilato: ¿Qué es verdad? Y cuando hubo dicho esto, volvió a los judíos, y les dice: Yo no hallo ninguna falta en él. 39Pero vosotros tenéis costumbre, que [yo] os suelte uno en la pascua: ¿queréis pues que os suelte al Rey de los judíos? 40Entonces todos dieron voces otra vez, diciendo: No a este hombre, sino a Barrabás. Y Barrabás era un ladrón.

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