Valera 1602 Purificada · Nuevo Testamento
Juan 19
1Así que, entonces tomó Pilato a Jesús, y [le] azotó. 2Y los soldados entretejieron de espinas una corona, y [la] pusieron sobre su cabeza, y le vistieron de una ropa de púrpura, 3Y decían: ¡Salve, Rey de los judíos! Y le daban de bofetadas. 4Entonces Pilato salió otra vez fuera, y les dijo: He aquí, os le traigo fuera, para que sepáis que no hallo ninguna falta en él. 5Entonces salió Jesús fuera llevando la corona de espinas, y la vestidura de púrpura. Y díceles [Pilato]: ¡He aquí el hombre! 6Y cuando le vieron los príncipes de los sacerdotes, y los oficiales, dieron voces, diciendo: Crucifíca[le], crucifíca[le]. Díceles Pilato: Tomadle vosotros, y crucificad[le]; porque yo no hallo en él falta. 7Respondiéronle los judíos: Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque él se hizo a sí mismo el Hijo de Dios. 8Pilato pues cuando oyó esta palabra, tuvo más miedo. 9Y entró otra vez en el pretorio, y dijo a Jesús: ¿De dónde eres tú? Mas Jesús no le dio respuesta. 10Entonces dicele Pilato: ¿A mí no me hablas? ¿no sabes que tengo potestad para crucificarte, y que tengo potestad para soltarte? 11Respondió Jesús: Ninguna potestad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba; por tanto el que a ti me ha entregado, mayor pecado tiene. 12Desde entonces procuraba Pilato de soltarle; mas los judíos daban voces, diciendo: Si a éste sueltas, no eres amigo de César: cualquiera que se hace rey, habla contra César. 13Cuando, pues, Pilato oyó este dicho, llevó fuera a Jesús, y se sentó en el tribunal, en el lugar que se llama el Pavimento, y en el hebreo, Gabata. 14Y era la preparación de la pascua, y como la hora de sexta: entonces dijo a los judíos: ¡He aquí vuestro Rey! 15Mas ellos dieron voces: Quíta[le], quíta[le], crucifícale. Díceles Pilato: ¿A vuestro Rey tengo de crucificar? Respondieron los sumos sacerdotes: No tenemos rey, sino a César. 16Así que entonces lo entregó a ellos para que fuese crucificado. Y tomaron a Jesús, y [le] llevaron. 17Y él llevando su cruz, salió al lugar que se llama [el lugar] de la Calavera, y en hebreo Gólgota: 18Donde le crucificaron, y con él otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio. 19Y escribió Pilato un título, el cual puso encima de la cruz; y el escrito era: JESÚS DE NAZARET, REY DE LOS JUDÍOS. 20Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde fue crucificado Jesús, estaba cerca de la ciudad; y era escrito en hebreo, y en griego, y en latín. 21Y decían a Pilato los sumos sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino que él dijo: Yo soy Rey de los judíos. 22Respondió Pilato: Lo que he escrito, he escrito. 23Y cuando los soldados hubieron crucificado a Jesús tomaron sus vestiduras, e hicieron cuatro partes a cada soldado una parte, y también [la] túnica, mas la túnica era sin costura, toda tejida desde arriba. 24Dijeron pues entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella cúya será; para que se cumpliese la Escritura que dice: Partieron para sí mis vestiduras, y sobre mi ropa echaron suertes. Estas cosas pues los soldados hicieron. 25Y estaban de pie junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María [esposa] de Cleofas, y María Magdalena. 26Pues, cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo que él amaba, que estaba de pie cerca, dice a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. 27Y luego dice al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su propia casa. 28Después de esto, sabiendo Jesús que todas las cosas estaban ya cumplidas, para que la Escritura se cumpliese, dijo: Tengo sed. 29Y había allí puesta una vasija llena de vinagre. Entonces ellos hinchieron una esponja de vinagre, y puesta sobre un hisopo se la llegaron a la boca. 30Y cuando Jesús tomó el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu. 31Entonces los judíos, por cuanto era [el día de] la preparación, para que los cuerpos no quedasen en la cruz en el sábado, (porque era gran día aquel sábado,) rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y [que] fuesen quitados. 32Vinieron pues los soldados, y quebraron las piernas al primero, y al otro que fue crucificado con él: 33Mas cuando vinieron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas. 34Pero uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua. 35Y el que [lo] vio da testimonio, y su testimonio es verdadero: y él sabe que dice verdad, para que vosotros también creáis. 36Porque estas cosas fueron hechas, para que se cumpliese la Escritura: Hueso no será quebrantado de él. 37Y también otra Escritura dice: Mirarán a aquél al cual traspasaron. 38Y después de estas cosas, José de Arimatea, quien era un discípulo de Jesús, aunque en secreto por miedo de los judíos, rogó a Pilato que él quitase el cuerpo de Jesús: y le permitió Pilato. Entonces él vino, y quitó el cuerpo de Jesús. 39Y vino también Nicodemo, el que antes había venido a Jesús de noche, trayendo una mixtura de mirra y de áloes, como cien libras. 40Y tomaron el cuerpo de Jesús, y le envolvieron en lienzos con especias, como es costumbre de los judíos sepultar. 41Y en el lugar donde fue crucificado había un huerto; y en el huerto un sepulcro nuevo en el cual aún no había sido puesto alguno. 42Allí pues pusieron a Jesús, por causa [del día] de la preparación de los judíos, porque aquel sepulcro estaba cerca.
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- 3 de abril · MañanaJuan 19:16
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