27 de diciembre
Mañana
Job 8:11«¿Crece el junco sin lodo?»El junco es esponjoso y hueco, y así también es el hipócrita; no hay en él sustancia ni estabilidad. Es sacudido de un lado a otro a todo viento, así como los formalistas ceden a toda influencia; por esta razón el junco no es quebrado por la tempestad, ni los hipócritas se ven atribulados por la persecución. No querría de buen grado ser engañador ni ser engañado; quizá el texto de este día me ayude a probarme a mí mismo, si soy hipócrita o no. El junco por naturaleza vive en el agua, y debe su misma existencia al lodo y a la humedad en que ha echado raíz; sécase el lodo, y el junco se marchita muy pronto. Su verdor depende por completo de las circunstancias: una abundancia presente de agua lo hace florecer, y una sequía lo destruye de inmediato. ¿Es este mi caso? ¿Sirvo a Dios solo cuando estoy en buena compañía, o cuando la religión es provechosa y respetable? ¿Amo al Señor solo cuando recibo de sus manos consuelos temporales? Si es así, soy un hipócrita vil y, como el junco que se marchita, pereceré cuando la muerte me prive de los gozos exteriores. Pero ¿puedo afirmar con honradez que, cuando los consuelos del cuerpo han sido pocos, y mi entorno ha sido más bien adverso a la gracia que de ayuda alguna para ella, aun así he retenido mi integridad? Entonces tengo esperanza de que hay en mí una piedad genuina y vital. El junco no puede crecer sin lodo, pero las plantas de la plantación de la diestra del Señor pueden florecer, y florecen, aun en el año de sequía. Un hombre piadoso a menudo crece mejor cuando sus circunstancias mundanas decaen. El que sigue a Cristo por su bolsa es un Judas; los que siguen por los panes y los peces son hijos del diablo; pero los que lo acompañan por amor a él mismo son sus propios amados. Señor, haz que yo halle mi vida en ti, y no en el lodo del favor o de la ganancia de este mundo.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
Isaías 58:11«Y Jehová te pastoreará siempre»«Jehová te pastoreará». No un ángel, sino Jehová te pastoreará. Dijo que no iría por el desierto delante de su pueblo; un ángel había de ir delante de ellos para guiarlos por el camino; pero Moisés dijo: «Si tu rostro no ha de ir [conmigo], no nos saques de aquí.» Cristiano, Dios no te ha dejado en tu peregrinación terrenal a la guía de un ángel: él mismo va a la cabeza. Puede que no veas la columna de nube y de fuego, pero Jehová nunca te desamparará. Fíjate en la palabra «pastoreará»: «Jehová te pastoreará». ¡Qué certidumbre le da esto! ¡Qué seguro es que Dios no nos desamparará! Sus preciosos «yo haré» y «yo seré» son mejores que los juramentos de los hombres. «No te desampararé, ni te dejaré.» Observa luego el adverbio «siempre». No hemos de ser guiados meramente a veces, sino que hemos de tener un monitor perpetuo; no hemos de ser dejados de cuando en cuando a nuestro propio entendimiento, y así extraviarnos, sino que hemos de oír de continuo la voz que guía del Gran Pastor; y si lo seguimos bien pegados a los talones, no erraremos, sino que seremos conducidos por un camino derecho a una ciudad en que habitar. Si has de cambiar tu posición en la vida; si has de emigrar a costas lejanas; si acontece que eres arrojado a la pobreza, o levantado de repente a un puesto de mayor responsabilidad que el que ahora ocupas; si eres echado entre extraños, o arrojado entre enemigos, con todo no tiembles, porque «Jehová te pastoreará siempre». No hay dilema del cual no hayas de ser librado, si vives cerca de Dios y tu corazón se guarda caliente con santo amor. No yerra el que anda en compañía de Dios. Como Henoch, anda con Dios, y no puedes equivocar tu camino. Tienes sabiduría infalible que te dirija, amor inmutable que te consuele y poder eterno que te defienda. «Jehová» —nota la palabra— «Jehová te pastoreará siempre».
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde