24 de diciembre
Mañana
2 Corintios 8:9«por amor de vosotros se hizo pobre»El Señor Jesucristo era eternamente rico, glorioso y exaltado; pero «por amor de vosotros se hizo pobre, siendo rico». Así como el santo rico no puede ser sincero en su comunión con sus hermanos pobres a menos que de sus bienes socorra las necesidades de ellos, así (pues la misma regla vale para la cabeza que entre los miembros) es imposible que nuestro divino Señor hubiera tenido comunión con nosotros a menos que nos hubiera comunicado de su propia riqueza sobreabundante, y se hubiera hecho pobre para hacernos ricos. Si él hubiera permanecido en su trono de gloria, y nosotros hubiéramos seguido en las ruinas de la caída sin recibir su salvación, la comunión habría sido imposible por ambas partes. Nuestra posición por la caída, fuera del pacto de la gracia, hacía tan imposible que el hombre caído se comunicara con Dios como lo es que Belial esté en concordia con Cristo. Por tanto, para que la comunión pudiera alcanzarse, era necesario que el pariente rico otorgara su heredad a sus parientes pobres, que el Salvador justo diera a sus hermanos pecadores de su propia perfección, y que nosotros, los pobres y culpables, recibiéramos de su plenitud gracia por gracia; para que así, en el dar y el recibir, el Uno descendiera de las alturas y el otro ascendiera de las profundidades, y pudieran abrazarse el uno al otro en una comunión verdadera y cordial. La pobreza ha de ser enriquecida por aquel en quien hay tesoros infinitos, antes de que se atreva a entrar en comunión; y la culpa ha de perderse en la justicia imputada e impartida, antes de que el alma pueda andar en comunión con la pureza. Jesús ha de vestir a su pueblo con sus propias vestiduras, o no puede admitirlo en su palacio de gloria; y ha de lavarlo en su propia sangre, o de lo contrario estará demasiado contaminado para el abrazo de su comunión.
¡Oh creyente, en esto está el amor! Por amor de ti el Señor Jesús «se hizo pobre», para levantarte a la comunión consigo mismo.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
Isaías 40:5«manifestaráse la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá»Anticipamos el día feliz en que el mundo entero sea convertido a Cristo; cuando los dioses de los paganos sean arrojados a los topos y a los murciélagos; cuando el romanismo sea hecho estallar, y el creciente de Mahoma mengüe, para no volver a lanzar jamás sus rayos funestos sobre las naciones; cuando los reyes se postren ante el Príncipe de paz, y todas las naciones llamen bienaventurado a su Redentor. Algunos desesperan de esto. Miran el mundo como un navío que se rompe y se hace pedazos, para no volver a flotar jamás. Sabemos que el mundo y todo lo que en él hay ha de ser quemado un día, y después esperamos cielos nuevos y una tierra nueva; pero no podemos leer nuestras Biblias sin la convicción de que:
Jesús reinará dondequiera que el sol haga sus jornadas sucesivas.
No nos desalienta lo largo de sus demoras; no nos desanima el largo período que él asigna a la Iglesia para luchar con poco éxito y mucha derrota. Creemos que Dios nunca permitirá que este mundo, que una vez vio derramada sobre él la sangre de Cristo, sea siempre la fortaleza del diablo. Cristo vino acá para librar a este mundo del detestado dominio de las potestades de las tinieblas. ¡Qué clamor será aquel cuando los hombres y los ángeles se unan para gritar: «Aleluya, aleluya: porque reinó el Señor nuestro Dios Todopoderoso»! ¡Qué satisfacción será en aquel día haber tenido parte en la batalla, haber ayudado a quebrar las saetas del arco y haber contribuido a ganar la victoria para nuestro Señor! Dichosos los que se confían a este Señor vencedor, y pelean a su lado, haciendo lo poco suyo en su nombre y con su fuerza. ¡Qué infelices los que están del lado del mal! Es un lado que pierde, y es un asunto en el que perder es perder y perderse para siempre. ¿De qué lado estás tú?
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde