23 de diciembre
Mañana
Lucas 14:10«Amigo, sube arriba»Cuando la vida de la gracia comienza por primera vez en el alma, ciertamente nos acercamos a Dios, pero con gran temor y temblor. El alma, consciente de la culpa y por ella humillada, queda sobrecogida ante la solemnidad de su posición; es derribada por tierra por el sentido de la grandeza de Jehová, en cuya presencia está. Con timidez no fingida toma el lugar más bajo.
Pero, en lo sucesivo, conforme el cristiano crece en la gracia, aunque nunca olvidará la solemnidad de su posición, y nunca perderá ese santo temor que debe rodear al hombre agraciado cuando está en la presencia del Dios que puede crear o puede destruir, con todo, a su temor se le ha quitado todo el terror; se vuelve una reverencia santa, y ya no un espanto que lo ensombrece. Es llamado a subir más arriba, a un acceso mayor a Dios en Cristo Jesús. Entonces el varón de Dios, andando en medio de los esplendores de la Deidad, y velando su rostro como los gloriosos querubines con aquellas dos alas gemelas —la sangre y la justicia de Jesucristo—, se acercará al trono, reverente e inclinado en el espíritu; y al ver allí a un Dios de amor, de bondad y de misericordia, percibirá el carácter de Dios en el pacto más que su Deidad absoluta. Verá en Dios su bondad más que su grandeza, y más su amor que su majestad. Entonces el alma, inclinándose todavía con tanta humildad como al principio, gozará de una libertad más sagrada en la intercesión; porque, mientras está postrada ante la gloria del Dios infinito, será sostenida por la conciencia refrescante de estar en la presencia de una misericordia sin límites y de un amor infinito, y por el reconocimiento de su aceptación «en el Amado». Así se llama al creyente a subir más arriba, y se le capacita para ejercer el privilegio de regocijarse en Dios y de acercarse a él con santa confianza, diciendo: «Abba, Padre».
Así vayamos de fortaleza en fortaleza, y crezcamos cada día en gracia, hasta que, alzados al fin a tu imagen, te veamos cara a cara.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
Salmos 74:16«tuya también es la noche»Sí, Señor, no abdicas tu trono cuando el sol se pone, ni dejas el mundo, a lo largo de estas largas noches de invierno, por presa del mal; tus ojos nos vigilan como las estrellas, y tus brazos nos rodean como el zodíaco ciñe el cielo. El rocío del sueño benigno y todas las influencias de la luna están en tu mano, y los sobresaltos y las solemnidades de la noche están igualmente contigo. Esto me es muy dulce cuando velo durante las horas de la medianoche, o me agito de un lado a otro en angustia. Hay frutos preciosos que la luna produce tanto como el sol: quiera mi Señor hacerme participante favorecido de ellos.
La noche de la aflicción está tan bajo la disposición y el control del Señor del Amor como los días brillantes del verano, cuando todo es dicha. Jesús está en la tempestad. Su amor se envuelve en la noche como en un manto, pero al ojo de la fe el ropaje negro apenas es un disfraz. Desde la primera vigilia de la noche hasta el romper del día, el Vigilante eterno observa a sus santos, y somete a su designio las sombras y los rocíos de la medianoche para el mayor bien de su pueblo. No creemos en deidades rivales del bien y del mal que contiendan por el señorío, sino que oímos la voz de Jehová que dice: «Que formo la luz y crío las tinieblas… Yo Jehová que hago todo esto.»
Las épocas sombrías de indiferencia religiosa y de pecado social no están exentas del propósito divino. Cuando los altares de la verdad son profanados, y los caminos de Dios abandonados, los siervos del Señor lloran con amarga tristeza, pero no les es lícito desesperar, porque las eras más oscuras son gobernadas por el Señor, y llegarán a su fin a una orden suya. Lo que a nosotros puede parecernos derrota, para él puede ser victoria.
Aunque envueltos en noche sombría, no percibimos ni un rayo de luz; puesto que el Señor mismo está aquí, no conviene que temamos.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde