22 de diciembre
Mañana
Isaías 41:10«yo soy tu Dios que te esfuerzo»Dios tiene una reserva poderosa con la cual cumplir este compromiso, porque él puede hacer todas las cosas. Creyente, mientras no puedas agotar hasta secar el océano de la omnipotencia, mientras no puedas hacer pedazos las altísimas montañas de la fuerza todopoderosa, nunca tienes por qué temer. No pienses que la fuerza del hombre podrá jamás vencer el poder de Dios. Mientras permanezcan en pie las enormes columnas de la tierra, tienes razón de sobra para mantenerte firme en tu fe. El mismo Dios que dirige la tierra en su órbita, que alimenta el horno ardiente del sol y que despabila las lámparas del cielo, ha prometido suplirte de fuerza cada día. Mientras él pueda sostener el universo, no sueñes que habrá de mostrarse incapaz de cumplir sus propias promesas. Acuérdate de lo que hizo en los días de antaño, en las generaciones pasadas. Acuérdate de cómo habló, y fue hecho; de cómo mandó, y quedó firme. ¿Se fatigará el que creó el mundo? Él cuelga el mundo sobre la nada; ¿será incapaz de sostener a sus hijos quien esto hace? ¿Será infiel a su palabra por falta de poder? ¿Quién es el que refrena la tempestad? ¿No cabalga él sobre las alas del viento, hace de las nubes su carroza y sostiene el océano en el hueco de su mano? ¿Cómo puede faltarte? Cuando ha dejado registrada una promesa tan fiel como esta, ¿vas a dar cabida, ni por un momento, al pensamiento de que se ha excedido en sus promesas, y ha ido más allá de su poder para cumplirlas? ¡Ah, no! Ya no puedes dudar.
Oh tú, que eres mi Dios y mi fortaleza, puedo creer que esta promesa se cumplirá, porque el depósito sin límites de tu gracia nunca puede agotarse, y el almacén rebosante de tu fuerza nunca puede ser vaciado por tus amigos ni saqueado por tus enemigos.
Sean ahora fuertes todos los débiles, y hagan del brazo de Jehová su cántico.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
Deuteronomio 32:5«á sus hijos la mancha de ellos»¿Cuál es la mancha secreta que señala de modo infalible al hijo de Dios? Sería vana presunción decidirlo según nuestro propio juicio; pero la palabra de Dios nos lo revela, y podemos pisar con seguridad allí donde tenemos la revelación por guía. Ahora bien, acerca de nuestro Señor se nos dice: «á todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, á los que creen en su nombre». Entonces, si he recibido a Cristo Jesús en mi corazón, soy hijo de Dios. Esa recepción se describe en el mismo versículo como creer en el nombre de Jesucristo. Si, pues, creo en el nombre de Jesucristo —esto es, si sencillamente, desde el corazón, me confío al Redentor crucificado, pero ahora exaltado—, soy miembro de la familia del Altísimo. Cualquier otra cosa que me falte, si tengo esto, tengo el privilegio de ser hecho hijo de Dios. Nuestro Señor Jesús lo pone en otra forma. «Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.» Aquí está el asunto, en pocas palabras. Cristo se aparece como pastor a sus propias ovejas, no a las demás. Apenas aparece, sus propias ovejas lo perciben: confían en él, están dispuestas a seguirlo; él las conoce, y ellas lo conocen: hay un conocimiento mutuo; hay una conexión constante entre él y ellas. Así, la marca única, la marca segura, la marca infalible de la regeneración y de la adopción es una fe cordial en el Redentor designado. Lector, ¿estás en duda, estás incierto de si llevas la marca secreta de los hijos de Dios? Entonces no dejes que pase una hora sobre tu cabeza sin que hayas dicho: «Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón.» ¡No tomes esto a la ligera, te conjuro! Si has de tomar algo a la ligera, que sea algún asunto secundario: tu salud, si quieres, o las escrituras de tu hacienda; pero acerca de tu alma, tu alma que nunca ha de morir, y de sus destinos eternos, te ruego que lo tomes en serio. Asegura la obra para la eternidad.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde