15 de diciembre
Mañana
Rut 1:14«y Orpha besó á su suegra, mas Ruth se quedó con ella.»Ambas tenían afecto a Noemí, y por eso salieron con ella en su regreso a la tierra de Judá. Pero llegó la hora de la prueba; Noemí, con el mayor desinterés, puso delante de cada una las pruebas que las aguardaban, y les mandó que, si les importaban la holgura y la comodidad, volvieran a sus amigos moabitas. Al principio ambas declararon que echarían su suerte con el pueblo del Señor; pero, considerándolo aún más, Orpha, con mucho dolor y un beso respetuoso, dejó a su suegra, y a su pueblo, y a su Dios, y volvió a sus amigos idólatras, mientras Rut, con todo su corazón, se entregó al Dios de su suegra. Una cosa es amar los caminos del Señor cuando todo es favorable, y otra muy distinta es adherirse a ellos bajo todos los desalientos y las dificultades. El beso de la profesión exterior es muy barato y fácil, pero el adherirse práctico al Señor, que ha de mostrarse en una santa decisión por la verdad y la santidad, no es cosa tan pequeña. ¿Cómo está el caso con nosotros? ¿Está nuestro corazón fijo en Jesús? ¿Está el sacrificio atado con cuerdas a los cuernos del altar? ¿Hemos contado el costo, y estamos solemnemente dispuestos a sufrir toda pérdida mundana por amor del Maestro? La ganancia posterior será una recompensa abundante, pues los tesoros de Egipto no son de comparar con la gloria que ha de revelarse. De Orpha no se vuelve a oír; en holgura gloriosa y placer idólatra su vida se disuelve en la tiniebla de la muerte; pero Rut vive en la historia y en el cielo, porque la gracia la ha puesto en la noble línea de la cual brotó el Rey de reyes. Bienaventuradas entre las mujeres serán las que por amor de Cristo pueden renunciar a todo; pero olvidadas, y peor que olvidadas, serán las que en la hora de la tentación hacen violencia a la conciencia y vuelven atrás al mundo. ¡Ojalá esta mañana no nos contentemos con la forma de la devoción, que puede no ser mejor que el beso de Orpha, sino que el Espíritu Santo obre en nosotros un adherirnos de todo corazón a nuestro Señor Jesús!
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
Isaías 54:11«y sobre zafiros te fundaré.»No solo lo que se ve de la Iglesia de Dios, sino lo que no se ve, es hermoso y precioso. Los cimientos están fuera de la vista, y mientras sean firmes no se espera que sean valiosos; pero en la obra de Jehová todo es de una misma pieza, nada descuidado, nada vil. Los cimientos profundos de la obra de la gracia son como zafiros por su preciosidad; ninguna mente humana es capaz de medir su gloria. Edificamos sobre el pacto de la gracia, que es más firme que el adamante, y tan duradero como las joyas en las cuales la edad se gasta en vano. Los cimientos de zafiro son eternos, y el pacto permanece durante toda la vida del Todopoderoso. Otro cimiento es la persona del Señor Jesús, clara y sin mancha, eterna y hermosa como el zafiro, que funde en uno el azul profundo del océano de la tierra, que rueda sin cesar, y el azur de su cielo que todo lo abraza. Hubo un tiempo en que nuestro Señor pudo ser comparado con el rubí, cuando estaba en pie, cubierto de su propia sangre, pero ahora lo vemos radiante con el azul suave del amor, amor abundante, profundo, eterno. Nuestras esperanzas eternas están edificadas sobre la justicia y la fidelidad de Dios, claras y sin nubes como el zafiro. No somos salvos por una componenda, por una misericordia que derrota a la justicia, o por una ley que suspende sus operaciones; no: desafiamos al ojo del águila a que descubra un defecto en la base de nuestra confianza: nuestro fundamento es de zafiro, y soportará el fuego.
El Señor mismo ha puesto el fundamento de las esperanzas de su pueblo. Es materia de grave examen si nuestras esperanzas están edificadas sobre tal base. Las buenas obras y las ceremonias no son un fundamento de zafiros, sino de madera, heno y hojarasca; tampoco las pone Dios, sino nuestra propia presunción. Todos los fundamentos serán probados muy pronto: ¡ay de aquel cuya elevada torre venga abajo con estrépito, por estar asentada sobre arena movediza! El que está edificado sobre zafiros puede esperar la tormenta o el fuego con ecuanimidad, pues soportará la prueba.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde