8 de diciembre
Mañana
Apocalipsis 3:4«Mas tienes unas pocas personas en Sardis que no han ensuciado sus vestiduras: y andarán conmigo en vestiduras blancas; porque son dignos.»Podemos entender que esto se refiere a la justificación: «andarán conmigo en vestiduras blancas»; es decir, gozarán de un sentido constante de su propia justificación por la fe; entenderán que la justicia de Cristo les es imputada, que todos han sido lavados y hechos más blancos que la nieve recién caída.
Se refiere también al gozo y a la alegría, porque los vestidos blancos eran trajes de fiesta entre los judíos. Los que no han ensuciado sus vestiduras tendrán el rostro siempre alegre; entenderán lo que Salomón quiso decir cuando dijo: «Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón. En todo tiempo sean blancos tus vestidos, porque tus obras ya son agradables á Dios.» El que es acepto de Dios vestirá vestiduras blancas de gozo y de alegría, mientras anda en dulce comunión con el Señor Jesús. ¿De dónde tantas dudas, tanta miseria y tanto duelo? Es porque tantos creyentes ensucian sus vestiduras con pecado y error, y de ahí pierden el gozo de su salvación y la comunión consoladora del Señor Jesús; no andan aquí abajo en vestiduras blancas.
La promesa se refiere también a andar en vestiduras blancas ante el trono de Dios. Los que no han ensuciado aquí sus vestiduras andarán con toda certeza en vestiduras blancas allá arriba, donde las huestes vestidas de blanco cantan aleluyas perpetuos al Altísimo. Poseerán gozos inconcebibles, una felicidad más allá de todo sueño, una dicha que la imaginación no conoce, una bienaventuranza a la cual ni el alcance del deseo ha llegado. Los «perfectos de camino» tendrán todo esto: no por mérito, ni por obras, sino por gracia. Andarán con Cristo en vestiduras blancas, porque él los ha hecho «dignos». En su dulce compañía beberán de las fuentes vivas de aguas.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
Salmos 68:10«por tu bondad, oh Dios, has provisto al pobre.»Todos los dones de Dios son dones preparados, guardados en reserva para necesidades previstas. Él se anticipa a nuestras necesidades; y de la plenitud que ha atesorado en Cristo Jesús, provee de su bondad para el pobre. Puedes confiar en él para todas las necesidades que puedan sobrevenir, porque él ha previsto infaliblemente cada una de ellas. Puede decir de nosotros en toda condición: «Yo sabía que habrías de ser esto y aquello.» Un hombre emprende un viaje a través del desierto y, cuando ha avanzado una jornada y ha plantado su tienda, descubre que le faltan muchas comodidades y cosas necesarias que no ha traído en su equipaje. «¡Ah! —dice—, no preví esto: si me tocara hacer de nuevo este viaje, traería conmigo estas cosas, tan necesarias para mi comodidad.» Pero Dios ha señalado con ojo presciente todos los requerimientos de sus pobres hijos errantes, y cuando esas necesidades se presentan, las provisiones están listas. Es bondad lo que ha preparado para los pobres de corazón; bondad, y solamente bondad. «Bástate mi gracia.» «Como tus días tu fortaleza.»
Lector, ¿está pesado tu corazón esta tarde? Dios sabía que lo estaría; el consuelo que tu corazón necesita está atesorado en la dulce seguridad del texto. Eres pobre y menesteroso, pero él ha pensado en ti, y tiene en reserva la bendición exacta que necesitas. Alega la promesa, créela, y alcanza su cumplimiento. ¿Sientes que nunca fuiste tan conscientemente vil como lo eres ahora? He aquí que la fuente carmesí sigue abierta, con toda su eficacia de antes, para lavar tu pecado. Nunca vendrás a dar en una posición tal que Cristo no pueda ayudarte. Ningún aprieto llegará jamás en tus asuntos espirituales en el que Jesucristo no esté a la altura del trance, porque toda tu historia ha sido prevista y provista en Jesús.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde