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24 de noviembre

Mañana

Isaías 33:21«allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de ríos, de arroyos muy anchos»

Los ríos anchos y los arroyos producen fertilidad y abundancia en la tierra. Los lugares cercanos a ríos anchos se distinguen por la variedad de sus plantas y por sus cosechas abundantes. Dios es todo esto para su Iglesia. Teniendo a Dios, ella tiene abundancia. ¿Qué puede ella pedir que él no le dé? ¿Qué necesidad puede ella mencionar que él no supla? «Jehová de los ejércitos hará en este monte á todos los pueblos convite de engordados.» ¿Quieren ustedes el pan de vida? Cae como el maná del cielo. ¿Quieren arroyos que refresquen? La roca los sigue, y esa Roca es Cristo. Si padecen alguna escasez, la culpa es de ustedes; si están estrechos, no están estrechos en él, sino en sus propias entrañas. Los ríos anchos y los arroyos señalan también el comercio. Nuestro Señor glorioso es para nosotros un lugar de mercancía celestial. Por medio de nuestro Redentor tenemos comercio con el pasado; las riquezas del Calvario, los tesoros del pacto, las riquezas de los antiguos días de la elección, los depósitos de la eternidad, todo nos llega río abajo por el ancho cauce de nuestro Señor lleno de gracia. Tenemos comercio también con el porvenir. ¡Qué galeras, cargadas hasta el borde del agua, nos vienen del milenio! ¡Qué visiones tenemos de los días del cielo sobre la tierra! Por medio de nuestro Señor glorioso tenemos comercio con los ángeles; comunión con los espíritus resplandecientes lavados en sangre, que cantan delante del trono; antes bien, mejor todavía, tenemos comunión con el Infinito. Los ríos anchos y los arroyos tienen por objeto especial exponer la idea de la seguridad. Antiguamente los ríos eran una defensa. ¡Oh, amados, qué defensa es Dios para su Iglesia! El diablo no puede cruzar este ancho río de Dios. ¡Cómo desea poder desviar la corriente! Pero no teman, porque Dios permanece inmutablemente el mismo. Satanás puede acosar, pero no puede destruirnos; ninguna galera de remos invadirá nuestro río, «ni por él pasará grande navío».

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana

Tarde

Proverbios 24:33-34«Un poco de sueño, cabeceando otro poco, poniendo mano sobre mano otro poco para dormir; Así vendrá como caminante tu necesidad, y tu pobreza como hombre de escudo.»

Los peores perezosos solo piden un poco de sopor; se indignarían si fueran acusados de una ociosidad completa. Un poco de poner mano sobre mano para dormir es todo lo que anhelan, y tienen un cúmulo de razones para demostrar que esta complacencia es muy apropiada. Sin embargo, a fuerza de estos pocos el día se va agotando, el tiempo de trabajar se acaba por entero, y el campo se cubre de espinas. Es por pequeñas dilaciones como los hombres arruinan sus almas. No tienen intención de demorarse por años —unos meses traerán la ocasión más oportuna—; mañana, si se quiere, atenderán a las cosas serias; pero la hora presente está tan ocupada, y es del todo tan inadecuada, que ruegan se les excuse. Como la arena que cae en un reloj de arena, el tiempo pasa; la vida se malgasta a cuentagotas, y los tiempos de gracia se pierden por pequeños sopores. ¡Oh, ser sabios, asir la hora que huye, emplear los momentos al vuelo! Que el Señor nos enseñe esta sagrada sabiduría, porque de otro modo nos aguarda una pobreza de la peor especie: una pobreza eterna que habrá de carecer aun de una gota de agua, y la pedirá en vano. Como un caminante que prosigue con paso firme su jornada, la pobreza alcanza al perezoso, y la ruina derriba al indeciso: cada hora trae más cerca al perseguidor temido; no se detiene en el camino, porque va en el negocio de su señor y no ha de tardarse. Como un hombre armado entra con autoridad y poder, así vendrá la necesidad al ocioso, y la muerte al impenitente, y no habrá escape. ¡Ojalá los hombres fueran sabios a tiempo, y buscaran con diligencia al Señor Jesús, antes que amanezca el día solemne en que será demasiado tarde para arar y sembrar, demasiado tarde para arrepentirse y creer! En la siega, vano es lamentar que se haya descuidado el tiempo de la siembra. Todavía la fe y la decisión santa son oportunas. Que las obtengamos esta noche.

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde