23 de noviembre
Mañana
1 Juan 1:6«comunión con él»Cuando fuimos unidos por la fe a Cristo, fuimos introducidos en una comunión tan completa con él, que fuimos hechos uno con él, y sus intereses y los nuestros se volvieron mutuos e idénticos. Tenemos comunión con Cristo en su amor. Lo que él ama, lo amamos nosotros. Él ama a los santos: también nosotros. Él ama a los pecadores: también nosotros. Él ama a la pobre raza perecedera del hombre, y suspira por ver los desiertos de la tierra transformados en el huerto del Señor: también nosotros. Tenemos comunión con él en sus deseos. Él desea la gloria de Dios: también nosotros trabajamos por lo mismo. Él desea que los santos estén con él donde él está: también nosotros deseamos estar allí con él. Él desea expulsar el pecado: he aquí que nosotros combatimos bajo su estandarte. Él desea que el nombre de su Padre sea amado y adorado por todas sus criaturas: nosotros oramos cada día: «Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra». Tenemos comunión con Cristo en sus sufrimientos. No estamos clavados en la cruz, ni morimos de una muerte cruel; pero, cuando a él lo vituperan, a nosotros nos vituperan; y cosa muy dulce es que nos culpen por causa suya, que nos desprecien por seguir al Maestro, que tengamos al mundo en contra. El discípulo no debe estar por encima de su Señor. En nuestra medida tenemos comunión con él en sus trabajos, sirviendo a los hombres con la palabra de verdad y con obras de amor. Nuestra comida y nuestra bebida, como las suyas, es hacer la voluntad de aquel que nos ha enviado y acabar su obra. Tenemos también comunión con Cristo en sus gozos. Somos felices en su felicidad; nos gozamos en su exaltación. ¿Has gustado alguna vez ese gozo, creyente? No hay, de este lado del cielo, deleite más puro ni más arrebatador que el de tener cumplido en nosotros el gozo de Cristo, para que nuestro gozo sea cumplido. Su gloria nos aguarda para completar nuestra comunión, porque su Iglesia se sentará con él en su trono, como su esposa muy amada y reina.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
Isaías 40:9«Súbete sobre un monte alto»Cada creyente ha de estar sediento de Dios, del Dios vivo, y anhelar subir al monte del Señor y verlo cara a cara. No debemos darnos por contentos en las nieblas del valle cuando nos aguarda la cumbre del Tabor. Mi alma tiene sed de beber hasta lo hondo de la copa reservada para quienes alcanzan la cima del monte y bañan sus frentes en el cielo. ¡Cuán puros son los rocíos de los collados, cuán fresco es el aire de la montaña, cuán rico es el manjar de los que moran en lo alto, cuyas ventanas miran a la Nueva Jerusalén! Muchos santos se contentan con vivir como los hombres de las minas de carbón, que no ven el sol; comen polvo como la serpiente, cuando podrían gustar el manjar ambrosial de los ángeles; se contentan con llevar el traje del minero, cuando podrían vestir ropas de rey; las lágrimas les desfiguran el rostro, cuando podrían ungírselo con óleo celestial. Cierto estoy de que más de un creyente languidece en una mazmorra cuando podría caminar por la azotea del palacio y contemplar la buena tierra y el Líbano. ¡Despierta, oh creyente, de tu bajo estado! Echa de ti tu pereza, tu letargo, tu frialdad, o cualquier cosa que estorbe tu amor casto y puro a Cristo, el Esposo de tu alma. Haz de él la fuente, el centro y la circunferencia de todo el ámbito del deleite de tu alma. ¿Qué te hechiza hasta tal locura de quedarte en un foso, cuando puedes sentarte en un trono? No vivas en las tierras bajas de la servidumbre, ahora que te ha sido conferida la libertad de la montaña. No te quedes ya satisfecho con tus alcances enanos, sino prosigue hacia cosas más sublimes y celestiales. Aspira a una vida más alta, más noble, más plena. ¡Arriba, al cielo! ¡Más cerca de Dios!
¿Cuándo vendrás a mí, Señor? ¡Oh, ven, mi Señor más querido! Ven cerca, más cerca, más cerca aún; dichoso soy cuando estás cerca.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde