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9 de noviembre

Mañana

Colosenses 2:6«andad en él»

Si hemos recibido a Cristo mismo en lo más íntimo de nuestro corazón, nuestra vida nueva manifestará su conocimiento íntimo de él mediante un andar de fe en él. Andar implica acción. Nuestra religión no ha de quedar confinada al aposento; hemos de poner por obra aquello que creemos. Si un hombre anda en Cristo, entonces actúa como Cristo actuaría; pues, estando Cristo en él —su esperanza, su amor, su gozo, su vida—, es el reflejo de la imagen de Jesús; y los hombres dicen de ese hombre: «Es como su Maestro; vive como Jesucristo». Andar significa progreso. «Andad en él»; avanza de gracia en gracia, corre hacia adelante hasta que alcances el grado sumo de conocimiento que un hombre puede obtener acerca de nuestro Amado. Andar implica continuidad. Tiene que haber una permanencia perpetua en Cristo. ¡Cuántos cristianos piensan que por la mañana y por la tarde deben entrar en la compañía de Jesús, y que luego pueden entregar el corazón al mundo durante todo el día! Pero esto es vivir pobremente; deberíamos estar siempre con él, siguiendo sus pisadas y haciendo su voluntad. Andar implica también hábito. Cuando hablamos del andar y de la conducta de un hombre, nos referimos a sus hábitos, al tenor constante de su vida. Ahora bien, si a veces gozamos de Cristo y luego lo olvidamos; si a veces lo llamamos nuestro y al poco perdemos el asidero, eso no es un hábito: no andamos en él. Hemos de mantenernos en él, aferrarnos a él, no soltarlo jamás, sino vivir y tener nuestro ser en él. «De la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él»; persevera en el mismo camino en que comenzaste y, como al principio Cristo Jesús fue la confianza de tu fe, la fuente de tu vida, el principio de tu acción y el gozo de tu espíritu, sea él lo mismo hasta el fin de la vida; lo mismo cuando andes por el valle de sombra de muerte y entres en el gozo y el reposo que quedan para el pueblo de Dios. ¡Oh Espíritu Santo, capacítanos para obedecer este precepto celestial!

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana

Tarde

Isaías 33:16«fortalezas de rocas serán su lugar de acogimiento; se [le] dará su pan, y sus aguas serán ciertas.»

¿Dudas, oh cristiano, dudas de si Dios cumplirá su promesa? ¿Serán tomadas por asalto las fortalezas de rocas? ¿Fallarán los almacenes del cielo? ¿Piensas que tu Padre celestial, aunque sabe que tienes necesidad de alimento y vestido, aun así te olvidará? Cuando ni un pajarillo cae a tierra sin tu Padre, y «aun vuestros cabellos están todos contados», ¿desconfiarás y dudarás de él? Quizá tu aflicción continúe sobre ti hasta que te atrevas a confiar en tu Dios, y entonces cesará. Muchos hay que han sido probados y duramente atormentados hasta que, al fin, en pura desesperación, se han visto empujados a ejercer fe en Dios, y el momento de su fe ha sido el instante de su liberación; han visto si Dios cumpliría su promesa o no. ¡Oh, te ruego que no dudes más de él! No complazcas a Satanás, ni te atormentes dando cabida otra vez a esos pensamientos duros acerca de Dios. No tengas por cosa leve dudar de Jehová. Recuerda: es un pecado; y no un pecado pequeño, sino criminal en el más alto grado. Los ángeles nunca dudaron de él, ni tampoco los demonios: solo nosotros, de entre todos los seres que Dios ha formado, lo deshonramos con la incredulidad y manchamos su honor con la desconfianza. ¡Vergüenza para nosotros por esto! Nuestro Dios no merece ser tan vilmente sospechado; en nuestra vida pasada hemos comprobado que es veraz y fiel a su palabra, y con tantas muestras de su amor y de su bondad como hemos recibido, y recibimos cada día, de su mano, es vil e inexcusable que permitamos que una duda se hospede en nuestro corazón. Que de aquí en adelante hagamos guerra constante contra las dudas acerca de nuestro Dios —enemigas de nuestra paz y de su honor—, y con una fe que no vacila creamos que lo que él ha prometido, también lo cumplirá. «Creo, ayuda mi incredulidad.»

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde