5 de noviembre
Mañana
Isaías 54:17«Toda herramienta que fuere fabricada contra ti, no prosperará»Este día es notable en la historia inglesa por dos grandes liberaciones que Dios obró en favor nuestro. En este día se descubrió la conspiración de los papistas para destruir nuestras Casas del Parlamento, 1605.
Mientras para nuestros príncipes preparan en hondas cavernas un lazo de fuego, él disparó desde el cielo un rayo penetrante y trajo a la luz del día la oscura traición.
Y, en segundo lugar, hoy es el aniversario del desembarco del rey Guillermo III en Torbay, por el cual fue aplastada la esperanza de la supremacía papista, y quedó asegurada la libertad religiosa, 1688.
Este día debería celebrarse, no con las saturnales de los mozalbetes, sino con los cánticos de los santos. Nuestros antepasados puritanos, con suma devoción, lo hicieron un tiempo especial de acción de gracias. Se conserva un registro de los sermones anuales predicados por Matthew Henry en este día. Nuestro sentir protestante, y nuestro amor a la libertad, deberían movernos a mirar su aniversario con santa gratitud. Que nuestros corazones y nuestros labios exclamen: «Con nuestros oídos hemos oído, y nuestros padres nos han contado las obras maravillosas que tú hiciste en sus días, y en el tiempo antiguo antes de ellos.» Tú has hecho de esta nación el hogar del evangelio; y cuando el enemigo se ha levantado contra ella, tú la has escudado. Ayúdanos a ofrecer cánticos repetidos por liberaciones repetidas. Concédenos, más y más, odio al Anticristo, y apresura el día de su extinción completa. Hasta entonces, y siempre, creemos la promesa: «Toda herramienta que fuere fabricada contra ti, no prosperará.» ¿No debería ponerse, en este día, sobre el corazón de todo amante del evangelio de Jesús el rogar por el derrocamiento de las doctrinas falsas y por la extensión de la verdad divina? ¿No sería bueno escudriñar nuestros propios corazones, y echar fuera cualquier trasto papista de justicia propia que pueda yacer escondido en ellos?
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
Salmos 100:4«alabadle, bendecid su nombre.»Nuestro Señor quiere que todo su pueblo sea rico en pensamientos altos y dichosos acerca de su persona bendita. Jesús no se contenta con que sus hermanos tengan de él un concepto bajo; es su placer que sus desposados se deleiten en su hermosura. No hemos de mirarlo como una mera necesidad, semejante al pan y al agua, sino como un manjar exquisito, como un deleite raro y arrebatador. Con este fin se ha revelado como la «preciosa perla» en su hermosura sin par, como el «manojito de mirra» en su fragancia refrescante, como la «rosa de Sarón» en su perfume duradero, como el «lirio» en su pureza sin mancha.
Como ayuda para los pensamientos altos acerca de Cristo, recuerda la estima en que se tiene a Cristo más allá de los cielos, donde las cosas se miden por la norma recta. Piensa cómo estima Dios al Unigénito, su don inefable para nosotros. Considera lo que los ángeles piensan de él, pues cuentan por su más alto honor velar sus rostros a sus pies. Considera lo que piensan de él los lavados en la sangre, pues, día sin noche, cantan sus alabanzas bien merecidas. Los pensamientos altos acerca de Cristo nos capacitarán para actuar en conformidad con nuestras relaciones para con él. Cuanto más en alto veamos a Cristo entronizado, y cuanto más humildes estemos al inclinarnos ante el pie del trono, tanto más verdaderamente estaremos preparados para desempeñar nuestra parte para con él. Nuestro Señor Jesús desea que pensemos bien de él, a fin de que nos sometamos con alegría a su autoridad. Los pensamientos altos acerca de él aumentan nuestro amor. El amor y la estima van juntos. Por tanto, creyente, piensa mucho en las excelencias de tu Maestro. ¡Estúdialo en su gloria primigenia, antes de que tomara sobre sí tu naturaleza! ¡Piensa en el amor poderoso que lo atrajo desde su trono para morir en la cruz! ¡Admíralo mientras vence todos los poderes del infierno! ¡Míralo resucitado, coronado, glorificado! Inclínate ante él como el Admirable, el Consejero, el Dios fuerte, porque solo así tu amor hacia él será lo que debe ser.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde