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28 de octubre

Mañana

Juan 15:19«yo os elegí del mundo»

Aquí hay gracia distintiva y consideración discriminadora; pues algunos son hechos objetos especiales del afecto divino. No temas detenerte en esta alta doctrina de la elección. Cuando tu mente esté más pesada y abatida, hallarás que es un frasco del más rico cordial. Quienes dudan de las doctrinas de la gracia, o las arrojan a la sombra, no alcanzan los racimos más ricos de Escol; pierden los purificados líquidos, los gruesos tuétanos. No hay bálsamo en Galaad que se le compare. Si la miel del bosque de Jonatán, apenas tocada, aclaró los ojos, esta es miel que aclarará tu corazón para amar y aprender los misterios del reino de Dios. Come, y no temas el hartazgo; vive de este manjar escogido, y no temas que sea una dieta demasiado delicada. La vianda de la mesa del Rey no dañará a ninguno de sus cortesanos. Desea que tu mente sea ensanchada, para que comprendas más y más el amor eterno, sempiterno y discriminador de Dios. Cuando hayas subido tan alto como la elección, detente en su monte hermano, el pacto de gracia. Los compromisos del pacto son fortalezas de roca estupenda, detrás de las cuales yacemos atrincherados; los compromisos del pacto con el fiador, Cristo Jesús, son los lugares de quieto reposo de los espíritus temblorosos.

Su juramento, su pacto, su sangre me sostienen en el torrente enfurecido; cuando todo apoyo terreno cede, esto sigue siendo toda mi fuerza y mi sostén.

Si Jesús se comprometió a llevarme a la gloria, y si el Padre prometió que me daría al Hijo para ser parte de la recompensa infinita del trabajo de su alma, entonces, alma mía, hasta que Dios mismo sea infiel, hasta que Jesús deje de ser la verdad, estás segura. Cuando David danzó delante del arca, le dijo a Mical que la elección lo hacía danzar así. Ven, alma mía, exulta delante del Dios de la gracia y salta por el gozo del corazón.

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana

Tarde

Cantares 5:11«Su cabeza, [como] oro finísimo; sus cabellos crespos, negros como el cuervo.»

Todas las comparaciones fallan para representar al Señor Jesús, pero la esposa usa lo mejor que tiene a su alcance. Por la cabeza de Jesús podemos entender su deidad, pues «Dios la cabeza de Cristo», y entonces el lingote del oro más puro es la mejor metáfora concebible, pero, con mucho, demasiado pobre para describir a uno tan precioso, tan puro, tan amado, tan glorioso. Jesús no es un grano de oro, sino un vasto globo de oro, una masa de tesoro sin precio, que ni la tierra ni el cielo pueden superar. Las criaturas son mero hierro y barro; todas perecerán como madera, heno y hojarasca; pero la Cabeza siempre viviente de la creación de Dios seguirá resplandeciendo por los siglos de los siglos. En él no hay mezcla, ni la más mínima mancha de aleación. Es para siempre infinitamente santo y enteramente divino. Los cabellos crespos retratan su vigor varonil. No hay nada afeminado en nuestro Amado. Es el más varonil de los hombres. Audaz como un león, laborioso como un buey, veloz como un águila. Toda hermosura concebible e inconcebible se halla en él, aunque una vez fue despreciado y desechado entre los hombres.

Su cabeza, el oro más fino; con secreto y dulce perfume, sus rizos cuelgan, negros todos, como la pluma de cualquier cuervo.

La gloria de su cabeza no está rapada; él está eternamente coronado de majestad sin igual. El cabello negro indica frescura juvenil, pues Jesús tiene sobre sí el rocío de su juventud. Otros languidecen con la edad, pero él es para siempre Sacerdote, como lo fue Melquisedec; otros vienen y se van, pero él permanece como Dios sobre su trono, por los siglos de los siglos. Lo contemplaremos esta noche y lo adoraremos. Los ángeles lo contemplan; sus redimidos no deben apartar de él los ojos. ¿Dónde más hay un Amado semejante? ¡Ojalá una hora de comunión con él! ¡Fuera, cuidados intrusos! Jesús me atrae, y yo corro en pos de él.

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde