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21 de octubre

Mañana

2 Corintios 5:14«el amor de Cristo nos constriñe»

¿Cuánto le debes a mi Señor? ¿Ha hecho alguna vez algo por ti? ¿Ha perdonado tus pecados? ¿Te ha cubierto con un manto de justicia? ¿Ha puesto tus pies sobre una roca? ¿Ha afirmado tus pasos? ¿Ha preparado el cielo para ti? ¿Te ha preparado a ti para el cielo? ¿Ha escrito tu nombre en su libro de la vida? ¿Te ha dado bendiciones innumerables? ¿Ha atesorado para ti un caudal de misericordias que ojo no vio ni oído oyó? Entonces haz algo por Jesús que sea digno de su amor. No des una ofrenda de meras palabras a un Redentor moribundo. ¿Cómo te sentirás cuando venga tu Maestro, si tienes que confesar que no hiciste nada por él, sino que mantuviste tu amor encerrado, como un estanque estancado, sin que fluyera hacia sus pobres ni hacia su obra? ¡Fuera con semejante amor! ¿Qué piensan los hombres de un amor que nunca se muestra en obras? Pues dicen: «Mejor es reprensión manifiesta que amor oculto.» ¡Quién aceptará un amor tan débil que no te mueva a un solo acto de abnegación, de generosidad, de heroísmo o de celo! ¡Piensa cómo te ha amado y se ha entregado por ti! ¿Conoces el poder de ese amor? Entonces, que sea para tu alma como un viento recio e impetuoso que barra las nubes de tu mundanalidad y despeje las nieblas del pecado. «Por amor de Cristo» sea esta la lengua de fuego que se pose sobre ti: «por amor de Cristo» sea este el arrebato divino, el soplo celestial que te levante de la tierra, el espíritu divino que te haga audaz como los leones y veloz como las águilas en el servicio de tu Señor. El amor debe dar alas a los pies del servicio y fuerza a los brazos del trabajo. Fijos en Dios con una constancia que no pueda ser sacudida, resueltos a honrarlo con una determinación que no pueda ser desviada, y avanzando con un ardor que nunca se fatigue, manifestemos los constreñimientos del amor a Jesús. Que el imán divino nos atraiga hacia el cielo, hacia sí mismo.

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana

Tarde

Lucas 24:38«¿Por qué estáis turbados, y suben pensamientos á vuestros corazones?»

«¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino es escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio?» El Señor cuida de todas las cosas, y las criaturas más ínfimas participan de su providencia universal, pero su providencia particular está sobre sus santos. «El ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen.» «Y la sangre de ellos será preciosa en sus ojos.» «Estimada es en los ojos de Jehová la muerte de sus santos.» «Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, [es á saber], á los que conforme al propósito son llamados.» Que te anime y te consuele el hecho de que, siendo el Salvador de todos los hombres, es especialmente el Salvador de los que creen. Eres su cuidado peculiar; su tesoro regio, al que guarda como a la niña de su ojo; su viña, sobre la cual vela día y noche. «Pues aun vuestros cabellos están todos contados.» Que el pensamiento de su amor especial hacia ti sea un calmante espiritual, un dulce aquietamiento de tu dolor: «No te desampararé, ni te dejaré.» Dios te dice esto tanto a ti como a cualquier santo de antaño. «No temas, Abram; yo soy tu escudo, [y] tu galardón sobremanera grande.» Perdemos mucho consuelo por el hábito de leer sus promesas para toda la iglesia, en vez de llevárnoslas directamente a nosotros mismos. Creyente, aférrate a la palabra divina con una fe personal que se la apropia. Piensa que oyes a Jesús decir: «Yo he rogado por ti que tu fe no falte.» Piensa que lo ves caminando sobre las aguas de tu aflicción, porque él está allí, y está diciendo: «No temáis, yo soy; no tengáis miedo.» ¡Oh, esas dulces palabras de Cristo! Que el Espíritu Santo te las haga sentir como dichas a ti; olvida a los demás por un momento; acepta la voz de Jesús como dirigida a ti, y di: «Jesús me susurra consolación; no puedo rehusarla; me sentaré bajo su sombra con gran deleite.»

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde