6 de octubre
Mañana
Juan 4:14«el que bebiere del agua que yo le daré, para siempre no tendrá sed»El que cree en Jesús halla en su Señor bastante para satisfacerlo ahora y para contentarlo por siempre. El creyente no es el hombre cuyos días son cansados por falta de consuelo, y cuyas noches son largas por ausencia de un pensamiento que alegre el corazón, pues halla en la religión tal manantial de gozo, tal fuente de consolación, que está contento y feliz. Ponlo en un calabozo, y hallará buena compañía; colócalo en un desierto estéril, y comerá el pan del cielo; apártalo de la amistad, y se encontrará con el amigo «más conjunto que el hermano». Marchítale todas sus calabazas, y hallará sombra bajo la Roca de los siglos; socava el cimiento de sus esperanzas terrenales, pero su corazón seguirá firme, confiando en el Señor. El corazón es tan insaciable como el sepulcro hasta que Jesús entra en él, y entonces es una copa llena hasta rebosar. Hay tal plenitud en Cristo, que solo él es el todo del creyente. El verdadero santo está tan completamente satisfecho con la plena suficiencia de Jesús, que ya no tiene sed, salvo de tragos más hondos de la fuente viva. De esa dulce manera, creyente, tendrás sed; no será una sed de dolor, sino de deseo amoroso; hallarás que es cosa dulce jadear tras un goce más pleno del amor de Jesús. Uno, en días de antaño, dijo: «Muchas veces he hundido mi cubo en el pozo, pero ahora mi sed de Jesús se ha vuelto tan insaciable, que anhelo poner el pozo mismo en mis labios y beber sin parar.» ¿Es este, ahora, el sentimiento de tu corazón, creyente? ¿Sientes que todos tus deseos están satisfechos en Jesús, y que ya no te falta nada, sino conocerlo más y tener con él una comunión más estrecha? Entonces ven de continuo a la fuente, y toma del agua de la vida gratuitamente. Jesús nunca pensará que tomas demasiado, sino que siempre te acogerá, diciendo: «bebed, amados, y embriagaos».
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
Números 12:1«él había tomado mujer Ethiope»¡Extraña elección la de Moisés, pero cuánto más extraña la elección de aquel que es profeta semejante a Moisés, y mayor que él! Nuestro Señor, hermoso como el lirio, ha entrado en unión matrimonial con una que confiesa ser negra, porque el sol la ha mirado. Es asombro de los ángeles que el amor de Jesús se pose sobre hombres pobres, perdidos y culpables. Cada creyente, cuando está lleno del sentido del amor de Jesús, ha de quedar también sobrecogido de asombro de que tal amor se prodigue sobre un objeto tan del todo indigno de él. Sabiendo, como sabemos, nuestra culpabilidad secreta, nuestra infidelidad y nuestra negrura de corazón, nos deshacemos en admiración agradecida de la gratuidad y la soberanía incomparables de la gracia. Jesús hubo de hallar la causa de su amor en su propio corazón; no pudo hallarla en nosotros, porque no está allí. Aun desde nuestra conversión hemos sido negros, aunque la gracia nos ha hecho hermosos. El santo Rutherford dijo de sí mismo lo que cada uno de nosotros ha de suscribir: «Su relación conmigo es esta: que yo estoy enfermo, y él es el Médico de quien tengo necesidad. ¡Ay! ¡cuán a menudo voy con Cristo de lo firme a lo flojo! Él ata, yo desato; él edifica, yo derribo; yo riño con Cristo, y él se aviene conmigo veinte veces al día.» Esposo ternísimo y fiel de nuestras almas, prosigue tu obra de gracia de conformarnos a tu imagen, hasta que aun a nosotros, pobres etíopes, nos presentes a ti mismo, «que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante». Moisés halló oposición a causa de su matrimonio, y tanto él como su esposa fueron objeto de una mirada maligna. ¿Podemos extrañarnos de que este mundo vano se oponga a Jesús y a su esposa, y especialmente cuando son convertidos grandes pecadores? Porque este es siempre el motivo de la objeción del fariseo: «Este á los pecadores recibe». Todavía se revive la vieja causa de la querella: «porque él había tomado mujer Ethiope».
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde