20 de septiembre
Mañana
Jueces 7:20«¡La espada de Jehová y de Gedeón!»Gedeón mandó a sus hombres hacer dos cosas: habiendo ocultado una tea en un cántaro de barro, les ordenó que, a una señal convenida, quebraran el cántaro y dejaran brillar la luz, y que entonces tocaran la bocina, gritando: «¡La espada de Jehová y de Gedeón! ¡La espada de Jehová y de Gedeón!» Esto es precisamente lo que todos los cristianos han de hacer. Primero, has de brillar: quiebra el cántaro que oculta tu luz; echa a un lado el almud que ha estado ocultando tu vela, y brilla. «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres»; sean tales tus buenas obras, que cuando los hombres te miren, conozcan que has estado con Jesús. Luego ha de haber el sonido, el toque de la bocina. Ha de haber esfuerzos activos para recoger a los pecadores, proclamando a «Cristo crucificado». Llévales el evangelio; llévalo hasta su puerta; ponlo en su camino; no consientas que se les escape; toca la bocina justo contra sus oídos. Recuerda que el verdadero grito de guerra de la Iglesia es la consigna de Gedeón: «¡La espada de Jehová y de Gedeón!» Dios ha de hacerlo: es obra suya. Pero no hemos de estar ociosos; el instrumento ha de emplearse: «¡La espada de Jehová y de Gedeón!» Si solo clamamos: «¡La espada de Jehová!», seremos culpables de una presunción ociosa; y si gritamos tan solo: «¡La espada de Gedeón!», manifestaremos una confianza idólatra en un brazo de carne. Hemos de fundir las dos en armonía práctica: «¡La espada de Jehová y de Gedeón!» Nada podemos por nosotros mismos, pero todo lo podemos con la ayuda de nuestro Dios; determinemos, pues, en su nombre, salir en persona y servir con nuestra tea flameante de santo ejemplo, y con nuestros sones de bocina, de declaración y testimonio fervientes, y Dios estará con nosotros, y Madián será puesto en confusión, y Jehová de los ejércitos reinará por los siglos de los siglos.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
Eclesiastés 11:6«á la tarde no dejes reposar tu mano»En la tarde del día las oportunidades abundan: los hombres vuelven de su labor, y el celoso ganador de almas halla tiempo para pregonar el amor de Jesús. ¿No tengo yo ninguna obra de tarde para Jesús? Si no la tengo, no retraiga yo más mi mano de un servicio que requiere labor abundante. Los pecadores perecen por falta de conocimiento; el que se demora puede hallar sus faldas teñidas de carmesí con la sangre de las almas. Jesús entregó sus dos manos a los clavos: ¿cómo puedo yo retener una de las mías, apartándola de su obra bendita? Noche y día él trabajó y oró por mí: ¿cómo puedo dar una sola hora a mimar mi carne con holgura lujosa? ¡Arriba, corazón ocioso! Extiende tu mano para trabajar, o levántala para orar. El cielo y el infierno van en serio: que yo vaya también, y que esta tarde siembre buena semilla para el Señor mi Dios.
La tarde de la vida tiene también sus llamamientos. La vida es tan corta que una mañana de vigor varonil y una tarde de decadencia la componen toda. A algunos les parece larga, pero cuatro peniques son una gran suma de dinero para un pobre. La vida es tan breve que ningún hombre puede permitirse perder un día. Bien se ha dicho que, si un gran rey nos trajera un gran montón de oro y nos mandara tomar cuanto pudiéramos contar en un día, haríamos de ese un día largo: empezaríamos temprano por la mañana, y a la tarde no dejaríamos reposar nuestra mano; pero ganar almas es obra mucho más noble: ¿cómo es que tan pronto nos retiramos de ella? A algunos se les concede una larga tarde de vejez lozana; si tal fuere mi caso, use yo los talentos que todavía conserve, y hasta la última hora sirva a mi Señor bendito y fiel. Por su gracia moriré con el arnés puesto, y depondré mi cargo solo cuando deponga mi cuerpo. La edad puede instruir a los jóvenes, alentar a los desfallecidos y animar a los desalentados; si el atardecer tiene menos de calor vigoroso, debe tener más de sabiduría serena; por tanto, a la tarde no dejaré reposar mi mano.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde