25 de julio
Mañana
Génesis 39:12«dejóla él su ropa en las manos, y huyó, y salióse fuera.»Al contender con ciertos pecados no queda otro modo de victoria que la huida. Los naturalistas antiguos escribieron mucho de basiliscos, cuyos ojos fascinaban a sus víctimas y las volvían presa fácil; así, la mera mirada de la maldad nos pone en peligro solemne. Quien quiera estar a salvo de actos de mal ha de apresurarse a alejarse de las ocasiones de cometerlo. Hay que hacer pacto con nuestros ojos para ni siquiera mirar la causa de la tentación, porque tales pecados solo necesitan una chispa para empezar, y el incendio sigue en un instante. ¿Quién entraría por capricho en la prisión del leproso y dormiría en medio de su horrible corrupción? Solo aquel que desea volverse leproso él mismo cortejaría así el contagio. Si el marinero supiera cómo evitar una tormenta, haría cualquier cosa antes que correr el riesgo de capearla. Los pilotos cautos no desean probar cuán cerca de la arena movediza pueden navegar, ni cuántas veces pueden tocar una roca sin abrir una vía de agua; su intento es mantenerse lo más posible en medio de un canal seguro.
Este día puedo estar expuesto a gran peligro; tenga yo la prudencia de la serpiente para mantenerme fuera de él y evitarlo. Las alas de una paloma pueden serme hoy de más utilidad que las fauces de un león. Es verdad que puedo parecer que pierdo al rehusar la mala compañía, pero más me vale dejar mi ropa que perder mi carácter; no es necesario que yo sea rico, pero me es imperativo ser puro. Ningún lazo de amistad, ninguna cadena de hermosura, ningún fulgor de talento, ningún dardo de ridículo ha de apartarme de la resolución sabia de huir del pecado. Al diablo he de resistir, y huirá de mí; pero de las concupiscencias de la carne he de huir, o de seguro me vencerán. ¡Oh Dios de santidad, preserva a tus Josés, para que Madama Burbuja no los hechice con sus viles sugestiones! ¡Que la horrible trinidad del mundo, la carne y el diablo nunca nos venza!
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
Oseas 5:15«En su angustia madrugarán á mí.»Las pérdidas y las adversidades son con frecuencia los medios que el gran Pastor usa para traer a casa a sus ovejas errantes; como perros feroces, acosan a los descarriados de vuelta al redil. No hay modo de amansar leones si están demasiado bien alimentados; hay que abatirlos de su gran fuerza, y hay que reducirles el vientre, y entonces se someterán a la mano del domador; y a menudo hemos visto al cristiano vuelto obediente a la voluntad del Señor por estrechez de pan y duro trabajo. Cuando están ricos y aumentados de bienes, muchos profesantes llevan la cabeza demasiado altiva, y hablan con excesiva jactancia. Como David, se lisonjean: «mi monte está firme; no seré jamás conmovido». Cuando el cristiano se hace rico, goza de buena reputación, tiene buena salud y una familia feliz, con demasiada frecuencia admite a don Seguridad Carnal a festejar a su mesa, y entonces, si es verdadero hijo de Dios, hay una vara que se le prepara. Espera un poco, y puede ser que veas su hacienda desvanecerse como un sueño. Allá va una porción de su heredad: cuán pronto cambian de dueño los acres. Aquella deuda, aquella letra protestada: cuán aprisa se acumulan sus pérdidas, ¿dónde acabarán? Es señal bendita de vida divina si, cuando estos apuros vienen uno tras otro, empieza a angustiarse por sus retrocesos y se acoge a su Dios. ¡Benditas las olas que lavan al marinero sobre la roca de la salvación! Las pérdidas en los negocios a menudo son santificadas para el enriquecimiento de nuestra alma. Si el alma escogida no quiere venir al Señor con las manos llenas, vendrá vacía. Si Dios, en su gracia, no halla otro medio de hacernos honrarlo entre los hombres, nos echará a lo profundo; si dejamos de honrarlo en el pináculo de las riquezas, nos traerá al valle de la pobreza. Con todo, no desmayes, heredero del dolor, cuando así eres reprendido; reconoce más bien la mano amorosa que castiga, y di: «Me levantaré, é iré á mi padre».
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde