16 de julio
Mañana
Éxodo 16:21«recogíanlo cada mañana»Esfuérzate por conservar el sentido de tu entera dependencia de la buena voluntad y el beneplácito del Señor para que continúen tus goces más ricos. Nunca intentes vivir del maná viejo, ni busques hallar ayuda en Egipto. Todo ha de venir de Jesús, o estás perdido para siempre. Las unciones viejas no bastarán para comunicar unción a tu espíritu; tu cabeza ha de recibir aceite fresco, derramado sobre ella desde el cuerno de oro del santuario, o cesará de su gloria. Hoy puedes estar en la cumbre del monte de Dios, pero quien te ha puesto allí ha de mantenerte allí, o te hundirás mucho más pronto de lo que imaginas. Tu monte solo está firme cuando él lo asienta en su lugar; si esconde su rostro, pronto te turbarás. Si al Salvador le parece bien, no hay ventana por la cual veas la luz del cielo que él no pueda oscurecer en un instante. Josué mandó al sol detenerse, pero Jesús puede envolverlo en tinieblas totales. Puede retirar el gozo de tu corazón, la luz de tus ojos y la fuerza de tu vida; en su mano están tus consuelos, y a su voluntad pueden apartarse de ti. Esta dependencia de cada hora el Señor está resuelto a que la sintamos y la reconozcamos, pues solo nos permite orar por el «pan cotidiano», y solo promete que «como tus días tu fortaleza». ¿No es lo mejor para nosotros que así sea, a fin de que acudamos a menudo a su trono y se nos recuerde constantemente su amor? ¡Oh! ¡cuán rica la gracia que nos abastece tan continuamente, y no se retrae a causa de nuestra ingratitud! La lluvia de oro nunca cesa; la nube de bendición permanece siempre sobre nuestra morada. Oh Señor Jesús, quisiéramos postrarnos a tus pies, conscientes de nuestra total incapacidad de hacer cosa alguna sin ti, y en cada favor que se nos concede recibir, quisiéramos adorar tu bendito nombre y reconocer tu amor inagotable.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
Salmos 102:13-14«Tú levantándote, tendrás misericordia de Sión; porque el tiempo de tener misericordia de ella, porque el plazo es llegado. Porque tus siervos aman sus piedras, y del polvo de ella tienen compasión.»Un hombre egoísta en la aflicción es sumamente difícil de consolar, porque los manantiales de su consuelo están enteramente dentro de sí mismo, y cuando está triste todos sus manantiales están secos. Pero un hombre de corazón ancho, lleno de filantropía cristiana, tiene otros manantiales de donde abastecerse de consuelo, además de los que están dentro. Puede ir a su Dios antes que a nadie, y allí hallar ayuda abundante; y puede descubrir argumentos de consolación en las cosas que atañen al mundo en general, a su país y, sobre todo, a la iglesia. David, en este salmo, estaba sumamente apesadumbrado; escribió: «soy como el buho de las soledades.» «Velo, y soy como el pájaro solitario sobre el tejado.» El único modo en que podía consolarse era reflexionar en que Dios se levantaría y tendría misericordia de Sión: aunque él estuviera triste, Sión había de prosperar; por bajo que estuviera su propio estado, Sión había de levantarse. ¡Hombre cristiano!, aprende a consolarte en el trato bondadoso de Dios para con la iglesia. Aquello que es tan querido para tu Maestro, ¿no ha de ser para ti más querido que todo lo demás? Aunque tu camino sea oscuro, ¿no puedes alegrar tu corazón con los triunfos de su cruz y la difusión de su verdad? Nuestras propias aflicciones personales se olvidan mientras miramos no solo lo que Dios ha hecho y está haciendo por Sión, sino las cosas gloriosas que aún hará por su iglesia. Prueba esta receta, oh creyente, siempre que estés triste de corazón y con pesadumbre de espíritu: olvídate de ti y de tus pequeños asuntos, y busca el bien y la prosperidad de Sión. Cuando dobles la rodilla en oración a Dios, no limites tu petición al círculo estrecho de tu propia vida, por probada que esté, sino envía tus oraciones anhelantes por la prosperidad de la iglesia. «Pedid la paz de Jerusalem», y tu propia alma será refrigerada.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde