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14 de julio

Mañana

Éxodo 20:25«si alzares tu pico sobre él, tú lo profanarás.»

El altar de Dios había de edificarse con piedras enteras, para que no se viera en él rastro alguno de destreza o labor humana. La sabiduría humana se deleita en recortar y arreglar las doctrinas de la cruz en un sistema más artificioso y más acorde con los gustos depravados de la naturaleza caída; pero, en vez de mejorar el evangelio, la sabiduría carnal lo profana, hasta que llega a ser otro evangelio, y no la verdad de Dios en modo alguno. Todas las alteraciones y enmiendas de la propia Palabra del Señor son contaminaciones y profanaciones. El corazón soberbio del hombre está muy ansioso de meter mano en la justificación del alma delante de Dios. Se sueñan preparativos para Cristo, se confía en humillaciones y arrepentimientos, se enaltecen las buenas obras, se jacta mucho de la capacidad natural, y por todos los medios se intenta alzar herramientas humanas sobre el altar divino. Bien harían los pecadores en recordar que, lejos de perfeccionar la obra del Salvador, sus confianzas carnales solo la profanan y la deshonran. Solo el Señor ha de ser exaltado en la obra de la expiación, y no se tolerará ni una sola marca del cincel o del martillo del hombre. Hay una blasfemia inherente en pretender añadir a lo que Cristo Jesús, en sus momentos de muerte, declaró consumado, o en mejorar aquello en lo cual el Señor Jehová halla satisfacción perfecta. Pecador que tiemblas, fuera tus herramientas, y cae de rodillas en humilde súplica; y acepta al Señor Jesús por altar de tu expiación, y descansa en él solo.

Muchos profesantes pueden tomar aviso del texto de esta mañana tocante a las doctrinas que creen. Hay entre los cristianos demasiada inclinación a escuadrar y reconciliar las verdades de la revelación; esto es una forma de irreverencia y de incredulidad. Esforcémonos contra ella, y recibamos la verdad tal como la hallamos, gozosos de que las doctrinas de la Palabra son piedras enteras, y por eso tanto más aptas para edificar un altar al Señor.

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana

Tarde

Mateo 28:1«que amanece para el primer día de la semana, vino María Magdalena, y la otra María, á ver el sepulcro.»

Aprendamos de María Magdalena cómo alcanzar comunión con el Señor Jesús. Advierte cómo buscaba. Buscó al Salvador muy de mañana. Si puedes aguardar a Cristo, y tener paciencia con la esperanza de tener comunión con él en alguna estación lejana, no tendrás comunión jamás; porque el corazón apto para la comunión es un corazón hambriento y sediento. Lo buscó también con grandísima osadía. Otros discípulos huyeron del sepulcro, porque temblaban y estaban atónitos; pero María, según se dice, «estaba» junto al sepulcro. Si quieres tener a Cristo contigo, búscalo con osadía. Que nada te detenga. Desafía al mundo. Sigue adelante por donde otros huyen. Buscó a Cristo con fidelidad: estaba junto al sepulcro. A algunos les cuesta estar junto a un Salvador vivo, pero ella estaba junto a uno muerto. Busquemos a Cristo de este modo, asiéndonos a la cosa más mínima que tenga que ver con él, permaneciendo fieles aunque todos los demás lo abandonen. Nota además: buscó a Jesús con ardor; estaba «llorando». Aquellas lágrimas que caían eran como conjuros que llevaron cautivo al Salvador, y lo hicieron salir y mostrarse a ella. Si deseas la presencia de Jesús, ¡llora por ella! Si no puedes ser dichoso a menos que él venga y te diga: «Tú eres mi amado», pronto oirás su voz. Por último, buscó solo al Salvador. ¿Qué le importaban los ángeles? Se volvió de ellos; su búsqueda era solamente su Señor. Si Cristo es tu amor único y solo, si tu corazón ha echado fuera a todos los rivales, no carecerás por mucho tiempo del consuelo de su presencia. María Magdalena buscó así porque amó mucho. Despertémonos a la misma intensidad de afecto; que nuestro corazón, como el de María, esté lleno de Cristo, y nuestro amor, como el suyo, no se contentará con nada que no sea él mismo. ¡Oh Señor, revélate a nosotros esta tarde!

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde