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21 de junio

Mañana

Salmos 45:2«Haste hermoseado más que los hijos de los hombres»

Toda la persona de Jesús no es sino como una sola gema, y su vida no es, de un cabo al otro, sino una sola impresión del sello. Él es del todo completo; no solo en sus diversas partes, sino como un todo lleno de gracia y enteramente glorioso. Su carácter no es una masa de hermosos colores mezclados en confusión, ni un montón de piedras preciosas puestas descuidadamente unas sobre otras; él es un cuadro de hermosura y un pectoral de gloria. En él, todas las cosas «de buen nombre» están en su debido lugar, y contribuyen a adornarse unas a otras. Ni un solo rasgo de su persona gloriosa atrae la atención a expensas de los demás; antes bien, él es perfectamente y del todo hermoso.

¡Oh, Jesús! tu poder, tu gracia, tu justicia, tu ternura, tu verdad, tu majestad y tu inmutabilidad componen tal hombre, o más bien tal Dios-hombre, como ni el cielo ni la tierra han visto en otra parte. Tu infancia, tu eternidad, tus sufrimientos, tus triunfos, tu muerte y tu inmortalidad están todos tejidos en un solo tapiz espléndido, sin costura ni rasgón. Eres música sin disonancia; eres muchos, y sin embargo no estás dividido; eres todas las cosas, y sin embargo no eres diverso. Como todos los colores se funden en un solo arco iris resplandeciente, así todas las glorias del cielo y de la tierra se encuentran en ti, y se unen de modo tan maravilloso, que no hay nadie como tú en todas las cosas; es más, si todas las virtudes de los más excelentes se ataran en un solo haz, no podrían rivalizar contigo, espejo de toda perfección. Has sido ungido con el óleo santo de mirra y casia, que tu Dios ha reservado para ti solo; y en cuanto a tu fragancia, es como el perfume santo, cuyo igual ningún otro podrá jamás mezclar, ni aun con el arte del perfumista; cada especia es fragante, pero el compuesto es divino.

¡Oh, sagrada simetría! ¡oh, raro enlace de muchos perfectos, para hacer una sola perfección! ¡Oh, música celestial, donde todas las partes se encuentran en una sola dulce melodía, para hacer un solo dulzor perfecto!

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana

Tarde

2 Timoteo 2:19«el fundamento de Dios está firme»

El fundamento sobre el cual descansa nuestra fe es este: que «Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo á sí, no imputándole sus pecados». El gran hecho en que se apoya la fe genuina es que «aquel Verbo fué hecho carne, y habitó entre nosotros», y que «también Cristo padeció una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos á Dios»; «El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero»; «el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados.» En una palabra, la gran columna de la esperanza del cristiano es la sustitución. El sacrificio vicario de Cristo por los culpables, siendo Cristo hecho pecado por nosotros para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él, ofreciendo Cristo un verdadero y propio sacrificio expiatorio y sustitutorio en el lugar, el puesto y la vez de todos cuantos el Padre le dio, los cuales son conocidos de Dios por nombre, y son reconocidos en sus propios corazones por su confianza en Jesús: este es el hecho cardinal del evangelio. Si este fundamento fuera quitado, ¿qué podríamos hacer? Pero está firme como el trono de Dios. Lo conocemos; descansamos en él; nos gozamos en él; y nuestro deleite es sostenerlo, meditar en él y proclamarlo, mientras deseamos que la gratitud nos impulse y nos mueva en cada parte de nuestra vida y de nuestra conducta. En estos días se lanza un ataque directo contra la doctrina de la expiación. Los hombres no pueden soportar la sustitución. Crujen los dientes ante el pensamiento del Cordero de Dios llevando el pecado del hombre. Pero nosotros, que conocemos por experiencia lo precioso de esta verdad, la proclamaremos desafiándolos, con confianza y sin cesar. Ni la diluiremos, ni la cambiaremos, ni la desmigajaremos de forma ni de modo alguno. Seguirá siendo Cristo, un sustituto positivo, que lleva la culpa humana y el sufrimiento en vez de los hombres. No podemos, no osamos abandonarla, porque es nuestra vida, y a pesar de toda controversia sentimos que «Pero el fundamento de Dios está firme.»

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde