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15 de junio

Mañana

Génesis 21:6«Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reir, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo.»

Fue cosa muy por encima del poder de la naturaleza, y aun contraria a sus leyes, que la anciana Sara fuera honrada con un hijo; y así también está más allá de toda regla ordinaria que yo, pobre pecador desvalido y deshecho, halle gracia para llevar en mi alma el Espíritu del Señor Jesús que en ella mora. Yo, que una vez desesperé, y con razón, porque mi naturaleza estaba tan seca, y marchita, y estéril, y maldita como un desierto aullante, aun a mí se me ha hecho llevar fruto para santidad. Bien puede mi boca llenarse de risa gozosa, por la gracia singular y sorprendente que he recibido del Señor, porque he hallado a Jesús, la simiente prometida, y él es mío para siempre. Hoy alzaré salmos de triunfo al Señor que se ha acordado de mi baja condición, porque «mi corazón se regocija en Jehová, mi cuerno es ensalzado en Jehová; mi boca se ensanchó sobre mis enemigos, por cuanto me alegré en tu salud.»

Quisiera que todos los que oyen de mi gran liberación del infierno, y de mi visitación benditísima de lo alto, rían de gozo conmigo. Quisiera sorprender a mi familia con mi paz abundante; quisiera deleitar a mis amigos con mi felicidad siempre creciente; quisiera edificar a la Iglesia con mis confesiones agradecidas; y aun quisiera impresionar al mundo con la alegría de mi conducta diaria. Bunyan nos cuenta que Misericordia reía en su sueño, y no es maravilla, pues soñaba con Jesús; mi gozo no ha de quedarse por debajo del suyo mientras mi Amado sea el tema de mis pensamientos de cada día. El Señor Jesús es un mar profundo de gozo: mi alma se sumergirá en él, será anegada en los deleites de su compañía. Sara miró a su Isaac, y rió con exceso de arrobamiento, y todos sus amigos rieron con ella; y tú, alma mía, mira a tu Jesús, y manda que el cielo y la tierra se unan en tu gozo inefable.

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana

Tarde

Apocalipsis 3:7«el que abre y ninguno cierra»

Jesús es el guardián de las puertas del paraíso, y delante de toda alma creyente pone una puerta abierta, que ningún hombre ni diablo podrá cerrar contra ella. ¡Qué gozo será hallar que la fe en él es la llave de oro de las puertas eternas! Alma mía, ¿llevas esta llave en tu seno, o confías en alguna ganzúa engañosa, que a la postre te defraudará? Oye esta parábola del predicador, y recuérdala. El gran Rey ha dispuesto un banquete, y ha proclamado a todo el mundo que ninguno entrará sino quienes traigan consigo la flor más hermosa que brota. Los espíritus de los hombres avanzan hacia la puerta por millares, y trae cada uno la flor que tiene por reina del jardín; pero en tropel son echados de la presencia real, y no entran en los salones de fiesta. Algunos llevan en la mano la belladona mortífera de la superstición, o las amapolas ostentosas de Roma, o la cicuta de la justicia propia; pero estas no le son caras al Rey, y sus portadores quedan excluidos de las puertas de perla. Alma mía, ¿has recogido la rosa de Sarón? ¿Llevas el lirio de los valles en tu seno de continuo? Si es así, cuando subas a las puertas del cielo conocerás su valor, pues solo tienes que mostrar esta flor, la más escogida, y el Portero abrirá: ni por un momento te negará la entrada, porque a esa rosa el Portero abre siempre. Hallarás el camino, con la rosa de Sarón en la mano, hasta el trono de Dios mismo, porque el cielo mismo no posee nada que supere su belleza radiante, y de todas las flores que florecen en el paraíso no hay ninguna que pueda rivalizar con el lirio de los valles. Alma mía, toma en tu mano, por la fe, la rosa rojo sangre del Calvario; por el amor, llévala; por la comunión, consérvala; por la vigilancia diaria, hazla tu todo en todo, y serás bendita más allá de toda bienaventuranza, feliz más allá de un sueño. Jesús, sé mío para siempre, mi Dios, mi cielo, mi todo.

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde