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13 de junio

Mañana

Apocalipsis 22:17«el que quiere, tome del agua de la vida de balde.»

Jesús dice: «toma de balde». No quiere pago ni preparación. No busca recomendación de nuestras emociones virtuosas. Si no tienes buenos sentimientos, si tan solo quieres, estás invitado; ¡ven, pues! No tienes fe ni arrepentimiento: ven a él, y él te los dará. Ven tal como eres, y toma «de balde», «sin dinero y sin precio». Él se da a sí mismo a los necesitados. Las fuentes para beber, en las esquinas de nuestras calles, son instituciones valiosas; y apenas podemos imaginar a alguien tan necio que tantee su bolsa cuando está delante de una de ellas y clame: «No puedo beber, porque no tengo cinco libras en el bolsillo.» Por pobre que sea el hombre, allí está la fuente, y tal como es puede beber de ella. Los transeúntes sedientos, al pasar, ya vistan de fustán o de paño fino, no buscan autorización alguna para beber; el que ella esté allí es su autorización para tomar el agua de balde. La liberalidad de algunos buenos amigos ha puesto allí el cristal refrescante, y lo tomamos, y no hacemos preguntas. Tal vez las únicas personas que han de ir con sed por la calle donde hay una fuente para beber son las damas y los caballeros elegantes que van en sus carruajes. Tienen mucha sed, pero no pueden concebir ser tan vulgares como para apearse a beber. Los rebajaría, piensan, beber en una fuente común: así pasan de largo, con los labios resecos. ¡Oh, cuántos hay que son ricos en sus propias buenas obras y que por eso no pueden venir a Cristo! «No quiero ser salvo», dicen, «del mismo modo que la ramera o el blasfemo.» ¡Cómo! ¿Ir al cielo del mismo modo que un deshollinador? ¿No hay senda a la gloria sino el camino que llevó allí al ladrón? No quiero ser salvo de ese modo. Tales jactanciosos soberbios han de quedarse sin el agua viva; pero «EL QUE QUIERE, TOME DEL AGUA DE LA VIDA DE BALDE».

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana

Tarde

Proverbios 30:8; Salmos 38:21«Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí. Dios mío, no te alejes de mí»

Aquí tenemos dos grandes lecciones: qué hemos de pedir que se aparte, y qué hemos de suplicar. El estado más feliz de un cristiano es el estado más santo. Como hay más calor cuanto más cerca del sol, así hay más felicidad cuanto más cerca de Cristo. Ningún cristiano goza de consuelo cuando tiene los ojos fijos en la vanidad: no halla satisfacción alguna, a menos que su alma sea vivificada en los caminos de Dios. El mundo podrá ganar la felicidad en otra parte, pero él no puede. No culpo a los hombres impíos por lanzarse a sus placeres. ¿Por qué habría de hacerlo? Que se harten. Eso es todo cuanto tienen para gozar. Una esposa convertida, que desesperaba de su marido, era siempre muy bondadosa con él, pues decía: «Temo que este sea el único mundo en el que será feliz, y por eso he resuelto hacerlo tan feliz como pueda en él.» Los cristianos han de buscar sus deleites en una esfera más alta que las frivolidades insípidas o los placeres pecaminosos del mundo. Los afanes vanos son peligrosos para las almas renovadas. Hemos oído de un filósofo que, mientras miraba arriba, a las estrellas, cayó en un pozo; pero ¡cuán hondo caen los que miran abajo! Su caída es fatal. Ningún cristiano está seguro cuando su alma está perezosa y su Dios está lejos de él. Todo cristiano está siempre seguro en cuanto al gran asunto de su posición en Cristo, pero no está seguro en cuanto a su experiencia en la santidad y a la comunión con Jesús en esta vida. Satanás no ataca a menudo al cristiano que vive cerca de Dios. Es cuando el cristiano se aparta de su Dios, queda espiritualmente hambriento y procura alimentarse de vanidades, cuando el diablo descubre su hora de ventaja. A veces podrá medirse pie a pie con el hijo de Dios que está activo en el servicio de su Maestro, pero la batalla por lo general es corta: quien resbala al bajar al Valle de la Humillación, cada vez que da un paso en falso invita a Apolión a acometerlo. ¡Oh, gracia para andar humildemente con nuestro Dios!

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde