17 de mayo
Mañana
1 Juan 2:6«debe andar como él anduvo»¿Por qué han de imitar los cristianos a Cristo? Han de hacerlo por su propio bien. Si desean un estado sano del alma; si quieren escapar de la enfermedad del pecado y gozar del vigor de la gracia que crece, sea Jesús su modelo. Por el bien de su propia felicidad, si quieren beber el vino reposado sobre las heces, bien purificado; si quieren gozar de una comunión santa y dichosa con Jesús; si quieren ser elevados por encima de los cuidados y las tribulaciones de este mundo, anden como él anduvo. Nada hay que pueda ayudarte tanto a caminar hacia el cielo a buen paso como llevar la imagen de Jesús en el corazón para que rija todos sus movimientos. Es cuando, por el poder del Espíritu Santo, eres capacitado para andar con Jesús en sus mismas pisadas, que eres más dichoso, y más se conoce que eres de los hijos de Dios. Pedro, siguiendo de lejos, está a la vez inseguro e inquieto. En segundo lugar, por causa de la religión, esfuérzate por ser como Jesús. ¡Ah, pobre religión!, crueles enemigos te han asaeteado con dureza, pero no has sido herida por tus enemigos ni la mitad de peligrosamente que por tus amigos. ¿Quién hizo esas heridas en la hermosa mano de la Piedad? El profesante que usó el puñal de la hipocresía. El hombre que, con pretextos, entra en el redil, no siendo más que un lobo con vestido de oveja, acosa al rebaño más que el león de afuera. No hay arma ni la mitad de mortífera que un beso de Judas. Los profesantes inconsecuentes dañan el evangelio más que el crítico burlón o el incrédulo. Pero, especialmente por causa de Cristo mismo, imita su ejemplo. Cristiano, ¿amas a tu Salvador? ¿Te es precioso su nombre? ¿Te es cara su causa? ¿Querrías ver que los reinos del mundo lleguen a ser suyos? ¿Deseas que él sea glorificado? ¿Anhelas que las almas le sean ganadas? Si es así, imita a Jesús; sé una «letra de Cristo, sabida y leída de todos los hombres».
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
Isaías 41:9«Mi siervo eres tú; te escogí»Si hemos recibido la gracia de Dios en nuestros corazones, su efecto práctico ha sido hacernos siervos de Dios. Podemos ser siervos infieles; siervos inútiles, ciertamente lo somos; pero, con todo, bendito sea su nombre, somos sus siervos, vestidos con su librea, alimentados a su mesa y obedientes a sus mandamientos. Fuimos un tiempo siervos del pecado, pero el que nos hizo libres nos ha tomado ahora en su familia y nos ha enseñado obediencia a su voluntad. No servimos a nuestro Amo con perfección, pero lo haríamos si pudiéramos. Al oír la voz de Dios que nos dice: «Mi siervo eres tú», podemos responder con David: «yo soy tu siervo; rompiste mis prisiones.» Pero el Señor no nos llama solo sus siervos, sino sus escogidos: «te escogí». No lo hemos escogido nosotros primero, sino que él nos ha escogido. Si somos siervos de Dios, no lo fuimos siempre; el cambio ha de atribuirse a la gracia soberana. El ojo de la soberanía nos señaló, y la voz de la gracia inmutable declaró: «Con amor eterno te he amado». Mucho antes de que el tiempo comenzara o de que el espacio fuera creado, Dios había escrito en su corazón los nombres de su pueblo escogido, los había predestinado para que fueran hechos conformes a la imagen de su Hijo, y los había constituido herederos de toda la plenitud de su amor, de su gracia y de su gloria. ¡Qué consuelo hay aquí! ¿Tanto tiempo nos ha amado el Señor, y todavía habrá de desecharnos? Sabía cuán duros de cerviz habríamos de ser; entendía que nuestros corazones eran malos, y con todo hizo la elección. ¡Ah!, nuestro Salvador no es un amante veleidoso. No se siente encantado por un tiempo con algunos destellos de hermosura del ojo de su iglesia, para desecharla después a causa de su infidelidad. No: la desposó en la eternidad antigua; y de Jehová está escrito: «él aborrece que sea repudiada». La elección eterna es un vínculo sobre nuestra gratitud y sobre su fidelidad, del cual ni la una ni la otra puede renegar.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde