29 de abril
Mañana
Jeremías 17:17«esperanza mía eres tú en el día malo.»La senda del cristiano no está siempre brillante de sol; tiene sus estaciones de oscuridad y de tormenta. Verdad es que está escrito en la Palabra de Dios: «Sus caminos son caminos deleitosos, y todas sus veredas paz»; y es una gran verdad que la religión está calculada para dar al hombre felicidad abajo lo mismo que dicha arriba; pero la experiencia nos dice que, si el curso del justo es «como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto», con todo a veces aquella luz se eclipsa. En ciertos períodos las nubes cubren el sol del creyente, y anda en tinieblas y no ve luz. Hay muchos que se han gozado en la presencia de Dios por una temporada; se han asoleado en las etapas primeras de su carrera cristiana; han andado por los «delicados pastos» junto a las «aguas de reposo», pero de pronto hallan que el cielo glorioso está nublado; en vez de la tierra de Gosén han de hollar el desierto arenoso; en lugar de aguas dulces hallan corrientes turbias, amargas a su gusto, y dicen: «Ciertamente, si yo fuera hijo de Dios, esto no sucedería.» ¡Oh!, no digas así, tú que andas en tinieblas. Los mejores de los santos de Dios han de beber el ajenjo; los más queridos de sus hijos han de llevar la cruz. Ningún cristiano ha gozado prosperidad perpetua; ningún creyente puede guardar siempre su arpa lejos de los sauces. Quizá el Señor te asignó al principio una senda lisa y sin nubes, porque eras débil y tímido. Templó el viento al cordero trasquilado, pero ahora que eres más fuerte en la vida espiritual, has de entrar en la experiencia más madura y más áspera de los hijos crecidos de Dios. Necesitamos vientos y tempestades para ejercitar nuestra fe, para arrancar la rama podrida de la confianza en nosotros mismos, y para arraigarnos más firmemente en Cristo. El día malo nos revela el valor de nuestra esperanza gloriosa.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
Salmos 149:4«Jehová toma contentamiento con su pueblo»¡Cuán comprensivo es el amor de Jesús! No hay parte de los intereses de su pueblo que él no considere, y no hay nada que concierna a su bienestar que no sea importante para él. No solo piensa en ti, creyente, como ser inmortal, sino también como ser mortal. No lo niegues ni lo dudes: «Pues aun vuestros cabellos están todos contados.» «Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y aprueba su camino.» Triste cosa sería para nosotros si este manto de amor no cubriera todos nuestros asuntos, porque ¡qué daño podría hacérsenos en aquella parte de nuestro negocio que no cayera bajo la inspección de nuestro Señor lleno de gracia! Creyente, descansa seguro de que el corazón de Jesús se cuida de tus asuntos más humildes. La anchura de su amor tierno es tal que puedes acudir a él en todos los asuntos; porque en todas tus aflicciones él es angustiado, y como el padre se compadece de los hijos, así se compadece de ti. Los intereses más humildes de todos sus santos son llevados todos sobre el ancho pecho del Hijo de Dios. ¡Oh, qué corazón el suyo, que no solo comprende las personas de su pueblo, sino que comprende también los diversos e innumerables asuntos de todas esas personas! ¿Piensas, oh cristiano, que puedes medir el amor de Cristo? Piensa en lo que su amor te ha traído: ¡justificación, adopción, santificación, vida eterna! Las riquezas de su bondad son inescrutables; nunca podrás contarlas ni aun concebirlas. ¡Oh la anchura del amor de Cristo! ¿Tendrá un amor como este la mitad de nuestros corazones? ¿Tendrá a cambio un amor frío? ¿Hallarán la misericordia maravillosa y el tierno cuidado de Jesús solo una respuesta débil y un reconocimiento tardío? ¡Oh alma mía, templa tu arpa para un cántico alegre de acción de gracias! Ve a tu reposo gozándote, porque no eres un vagabundo desolado, sino un hijo amado, vigilado, cuidado, provisto y defendido por tu Señor.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde