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15 de marzo

Mañana

2 Timoteo 2:1«esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.»

Cristo tiene en sí mismo gracia sin medida, pero no la ha retenido para sí. Como el depósito se vacía en los conductos, así ha vaciado Cristo su gracia para su pueblo: «de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia.» Parece tener solo para dispensarnos a nosotros. Está como la fuente, siempre manando, pero corriendo únicamente para abastecer los cántaros vacíos y los labios sedientos que a ella se acercan. Como un árbol, da fruto dulce, no para que cuelgue de las ramas, sino para que lo recojan los que lo necesitan. La gracia, ya sea que su obra consista en perdonar, en limpiar, en preservar, en fortalecer, en alumbrar, en vivificar o en restaurar, siempre se ha de obtener de él gratuitamente y sin precio; ni hay una sola forma de la obra de la gracia que él no haya otorgado a su pueblo. Como la sangre del cuerpo, aunque fluye del corazón, pertenece por igual a cada miembro, así las influencias de la gracia son la heredad de todo santo unido al Cordero; y en esto hay una dulce comunión entre Cristo y su Iglesia, por cuanto ambos reciben la misma gracia. Cristo es la cabeza sobre la cual se vierte primero el óleo; pero el mismo óleo corre hasta el mismo borde de los vestidos, de modo que el santo más humilde tiene una unción de la misma humedad costosa que cayó sobre la cabeza. Esta es verdadera comunión, cuando la savia de la gracia fluye del tronco a la rama, y cuando se percibe que el tronco mismo es sustentado por el mismo alimento que nutre a la rama. Conforme día tras día recibimos gracia de Jesús, y con más constancia la reconocemos como venida de él, lo contemplaremos en comunión con nosotros, y gozaremos la felicidad de la comunión con él. Hagamos uso diario de nuestras riquezas, y acudamos siempre a él como a nuestro propio Señor del pacto, tomando de él la provisión de todo cuanto necesitamos, con tanta osadía como los hombres toman dinero de su propia bolsa.

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana

Tarde

2 Crónicas 31:21«hízolo de todo corazón, y fué prosperado.»

Esto no es un suceso insólito; es la regla general del universo moral que prosperan aquellos hombres que hacen su obra con todo el corazón, mientras que es casi seguro que fracasen quienes van a su labor dejando atrás la mitad del corazón. Dios no da cosechas a los hombres ociosos, salvo cosechas de cardos, ni le place enviar riqueza a quienes no quieren cavar en el campo para hallar su tesoro escondido. Universalmente se confiesa que, si un hombre ha de prosperar, ha de ser diligente en el negocio. En la religión es lo mismo que en las demás cosas. Si quieres prosperar en tu obra para Jesús, sea obra del corazón, y hágase con todo tu corazón. Pon en la religión tanta fuerza, energía, cordialidad y fervor como jamás pongas en los negocios, porque ella merece mucho más. El Espíritu Santo ayuda nuestras flaquezas, pero no alienta nuestra ociosidad; ama a los creyentes activos. ¿Quiénes son los hombres más útiles en la iglesia cristiana? Los hombres que hacen con todo el corazón lo que emprenden para Dios. ¿Quiénes son los maestros de escuela dominical que más éxito tienen? ¿Los de más talento? No: los más celosos; los hombres cuyo corazón está en fuego. Esos son los hombres que ven a su Señor cabalgar prósperamente en la majestad de su salvación. El hacer las cosas de todo corazón se muestra en la perseverancia; puede haber fracaso al principio, pero el obrero ferviente dirá: «Es la obra del Señor, y ha de hacerse; mi Señor me ha mandado hacerla, y en su fuerza la llevaré a cabo.» Cristiano, ¿sirves así a tu Maestro «de todo corazón»? ¡Recuerda el fervor de Jesús! ¡Piensa qué obra de corazón fue la suya! Podía decir: «El celo de tu casa me comió.» Cuando sudó grandes gotas de sangre, no era carga liviana la que tenía que llevar sobre aquellos hombros benditos; y cuando derramó su corazón, no era un esfuerzo débil el que hacía por la salvación de su pueblo. ¿Fue Jesús ferviente, y estamos nosotros tibios?

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde