7 de marzo
Mañana
Marcos 11:22«Tened fe en Dios.»La fe es el pie del alma, con el cual puede marchar por el camino de los mandamientos. El amor puede hacer que los pies se muevan con más presteza; pero la fe es el pie que lleva al alma. La fe es el aceite que permite que las ruedas de la santa devoción y de la piedad ferviente giren bien; y sin fe se le quitan las ruedas al carro, y arrastramos con pesadez. Con fe puedo hacerlo todo; sin fe no tendré ni la inclinación ni el poder de hacer nada en el servicio de Dios. Si quieres hallar a los hombres que mejor sirven a Dios, has de buscar a los hombres de más fe. La poca fe salvará a un hombre, pero la poca fe no puede hacer grandes cosas para Dios. La pobre Poca-fe no habría podido pelear con Apolión; para eso hacía falta Cristiano. La pobre Poca-fe no habría podido matar al Gigante Desesperación; hacía falta el brazo de Gran-corazón para derribar a ese monstruo. La poca fe irá al cielo con toda certeza, pero a menudo tiene que esconderse en una cáscara de nuez, y con frecuencia lo pierde todo menos sus joyas. Poca-fe dice: «Es un camino áspero, cercado de agudas espinas y lleno de peligros; tengo miedo de ir»; pero Gran-fe recuerda la promesa: «Hierro y metal tu calzado, y como tus días tu fortaleza», y así se aventura con denuedo. Poca-fe se queda desalentada, mezclando sus lágrimas con la inundación; pero Gran-fe canta: «Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán», y vadea la corriente al instante. ¿Quieres estar cómodo y feliz? ¿Quieres gozar de la religión? ¿Quieres la religión del ánimo alegre, y no la de la lobreguez? Entonces «Tened fe en Dios.» Si amas las tinieblas y te contentas con morar en lobreguez y miseria, entonces conténtate con la poca fe; pero si amas la luz del sol y quisieras cantar cánticos de júbilo, codicia con empeño este mejor don, la «gran fe».
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
Salmos 118:8«Mejor es esperar en Jehová que esperar en hombre.»Sin duda el lector ha sido probado con la tentación de apoyarse en las cosas que se ven, en vez de descansar solamente en el Dios invisible. Los cristianos miran a menudo al hombre en busca de ayuda y de consejo, y estropean la noble sencillez de su confianza en su Dios. Si la porción de esta tarde llega a los ojos de un hijo de Dios ansioso por lo temporal, quisiéramos razonar con él un rato. Tú confías en Jesús, y solo en Jesús, para tu salvación; ¿por qué, pues, estás turbado? «Por mi gran cuidado.» ¿No está escrito: «Echa sobre Jehová tu carga»? «Por nada estéis afanosos; sino que en todo, por oración y ruego, hagáis notorias a Dios vuestras necesidades.» ¿No puedes confiar en Dios para lo temporal? «¡Ah! ¡Ojalá pudiera!» Si no puedes confiar en Dios para lo temporal, ¿cómo te atreves a confiar en él para lo espiritual? ¿Puedes confiar en él para la redención de tu alma, y no apoyarte en él para unas pocas misericordias menores? ¿No te basta Dios para tu necesidad, o es su toda-suficiencia demasiado estrecha para lo que te falta? ¿Quieres otro ojo, además del de aquel que ve toda cosa secreta? ¿Desmaya su corazón? ¿Se cansa su brazo? Si es así, busca otro Dios; pero si él es infinito, omnipotente, fiel, veraz y del todo sabio, ¿por qué andas tanto de aquí para allá buscando otra confianza? ¿Por qué rastrillas la tierra para hallar otro fundamento, cuando este es bastante fuerte para sostener todo el peso que jamás puedas edificar sobre él? Cristiano, no mezcles tu vino solamente con agua; no alees el oro de tu fe con la escoria de la confianza humana. Espera tú solamente en Dios, y sea de él tu expectación. No codicies la calabacera de Jonás, sino descansa en el Dios de Jonás. Deja que los cimientos de arena de la confianza terrenal sean la elección de los necios; pero tú, como quien prevé la tormenta, edifícate una morada permanente sobre la Roca de los siglos.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde