22 de febrero
Mañana
Génesis 49:24«su arco quedó en fortaleza, y los brazos de sus manos se corroboraron por las manos del Fuerte de Jacob»Esa fuerza que Dios da a sus Josés es fuerza real; no es una valentía jactanciosa, una ficción, cosa de que los hombres hablan, pero que acaba en humo; es verdadera: fuerza divina. ¿Por qué se mantiene José firme contra la tentación? Porque Dios le da auxilio. Nada hay que podamos hacer sin el poder de Dios. Toda fuerza verdadera viene de «el Fuerte de Jacob». Fíjate de qué modo benditamente familiar da Dios esta fuerza a José: «los brazos de sus manos se corroboraron por las manos del Fuerte de Jacob». Así se representa a Dios poniendo sus manos sobre las manos de José, colocando sus brazos sobre los brazos de José. Como un padre enseña a sus hijos, así el Señor enseña a los que le temen. Pone sus brazos sobre ellos. ¡Condescendencia maravillosa! Dios Todopoderoso, Eterno, Omnipotente, se inclina desde su trono y pone su mano sobre la mano del niño, extendiendo su brazo sobre el brazo de José, ¡para que sea fortalecido! Esta fuerza era también fuerza de pacto, pues se atribuye a «el Fuerte de Jacob». Ahora bien, dondequiera que leas del Dios de Jacob en la Biblia, debes recordar el pacto con Jacob. A los cristianos les encanta pensar en el pacto de Dios. Todo el poder, toda la gracia, todas las bendiciones, todas las misericordias, todos los consuelos, todas las cosas que tenemos, nos fluyen desde el manantial, a través del pacto. Si no hubiera pacto, entonces sí que fracasaríamos; porque toda gracia procede de él, como la luz y el calor del sol. Ningún ángel sube ni desciende, sino por aquella escalera que vio Jacob, en cuya cima estaba un Dios de pacto. Cristiano, puede ser que los flecheros te hayan afligido gravemente, y te hayan asaeteado, y te hayan herido, pero tu arco aún permanece en fortaleza; asegúrate, pues, de atribuir toda la gloria al Dios de Jacob.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
Nahúm 1:3«Jehová es tardo para la ira, y grande en poder»Jehová «es tardo para la ira». Cuando la misericordia viene al mundo, conduce corceles alados; los ejes de las ruedas de su carro están al rojo vivo por la velocidad; pero cuando la ira sale, avanza penosamente con pasos tardos, porque Dios no se complace en la muerte del pecador. La vara de misericordia de Dios está siempre extendida en sus manos; su espada de justicia está en la vaina, retenida por aquella mano traspasada de amor que sangró por los pecados de los hombres. «Jehová es tardo para la ira», porque es grande en poder. En verdad es grande en poder quien tiene poder sobre sí mismo. Cuando el poder de Dios refrena al propio Dios, entonces sí que es poder: el poder que ata a la omnipotencia es la omnipotencia superada. Un hombre de mente fuerte puede soportar el insulto por largo tiempo, y solo resiente la ofensa cuando el sentido de lo justo exige su acción. La mente débil se irrita por poco; la mente fuerte lo soporta como una roca que no se mueve, aunque mil rompientes se estrellen contra ella y arrojen su malicia mezquina, hecha espuma, sobre su cima. Dios observa a sus enemigos y, con todo, no se alza, sino que contiene su ira. Si fuera menos divino de lo que es, ya hace mucho habría lanzado todos sus truenos y vaciado los arsenales del cielo; ya hace mucho habría abrasado la tierra con los fuegos portentosos de sus regiones inferiores, y el hombre habría quedado del todo destruido; pero la grandeza de su poder nos trae misericordia. Querido lector, ¿cuál es tu estado esta tarde? ¿Puedes, con fe humilde, mirar a Jesús y decir: «Sustituto mío, tú eres mi roca, mi confianza»? Entonces, amado, no temas el poder de Dios; pues por la fe has huido a Cristo en busca de refugio, y el poder de Dios no ha de aterrarte más de lo que el escudo y la espada del guerrero aterrorizan a aquellos a quienes él ama. Antes bien, regocíjate de que quien es «grande en poder» es tu Padre y tu Amigo.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde