‹ Devocional

17 de febrero

Mañana

Génesis 25:11«habitó Isaac junto al pozo del Viviente que me ve»

Agar había hallado allí una vez la liberación, e Ismael había bebido del agua tan bondadosamente revelada por el Dios que vive y ve a los hijos de los hombres; pero aquella fue una visita meramente casual, como las que los mundanos hacen al Señor en tiempos de necesidad, cuando les conviene. Claman a él en la angustia, pero lo abandonan en la prosperidad. Isaac habitó allí, e hizo del pozo del Dios vivo y que todo lo ve su fuente constante de provisión. El tenor habitual de la vida de un hombre, la morada de su alma, es la verdadera prueba de su estado. Quizá la visitación providencial que experimentó Agar impresionó el ánimo de Isaac y lo llevó a reverenciar el lugar; su nombre místico se lo hizo entrañable; sus frecuentes meditaciones junto al brocal, al caer la tarde, lo familiarizaron con el pozo; su encuentro allí con Rebeca había hecho que su espíritu se sintiera en casa cerca de aquel sitio; pero, mejor que todo, el hecho de que allí gozó de comunión con el Dios vivo lo había movido a escoger aquel suelo sagrado para su morada. Aprendamos a vivir en la presencia del Dios vivo; roguemos al Espíritu Santo que en este día, y en cada otro día, sintamos: «Tú eres el Dios de la vista». Sea el Señor Jehová para nosotros como un pozo: delicioso, consolador, inagotable, que brota para vida eterna. El odre de la criatura se agrieta y se seca, pero el pozo del Creador nunca falla; dichoso el que habita junto al pozo, y así tiene a la mano provisiones abundantes y constantes. El Señor ha sido ayudador seguro de otros: su nombre es Shaddai, Dios Todo-suficiente; nuestros corazones han tenido a menudo con él el más delicioso trato; por medio de él nuestra alma ha hallado a su Esposo glorioso, el Señor Jesús; y en él vivimos hoy, y nos movemos, y somos; habitemos, pues, en la más estrecha comunión con él. Señor glorioso, constríñenos para que nunca te dejemos, sino que moremos junto al pozo del Dios vivo.

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana

Tarde

Ezequiel 35:10«estando allí Jehová»

Los príncipes de Edom vieron todo el país dejado en desolación, y contaban con una conquista fácil; pero había una gran dificultad en su camino, del todo desconocida para ellos: «estando allí Jehová»; y en su presencia estaba la seguridad especial de la tierra escogida. Sean cuales sean las maquinaciones y los artificios de los enemigos del pueblo de Dios, sigue en pie la misma barrera eficaz para frustrar su designio. Los santos son la heredad de Dios; él está en medio de ellos, y protegerá a los suyos. ¡Qué consuelo nos da esta seguridad en nuestras angustias y nuestros conflictos espirituales! ¡Somos siempre combatidos, y sin embargo siempre preservados! ¡Con qué frecuencia dispara Satanás sus flechas contra nuestra fe! Pero nuestra fe desafía el poder de los dardos de fuego del infierno; no solo son desviados, sino que se apagan sobre su escudo, porque «Jehová está allí». Nuestras buenas obras son objeto de los ataques de Satanás. Jamás ha tenido un santo una virtud o una gracia que no fuera el blanco de las balas infernales: ya la esperanza, brillante y centelleante; ya el amor, cálido y ferviente; ya la paciencia, que todo lo soporta; ya el celo, que arde como brasas de fuego: el antiguo enemigo de todo lo que es bueno ha intentado destruirlo. La única razón de que sobreviva en nosotros algo virtuoso o amable es esta: «Jehová está allí».

Si el Señor está con nosotros durante la vida, no hemos de temer por nuestra confianza al morir; porque cuando lleguemos a morir, hallaremos que «Jehová está allí»: donde las olas son más tempestuosas y el agua más helada, sentiremos el fondo y sabremos que es bueno; nuestros pies se afirmarán sobre la Roca de los siglos mientras el tiempo pasa. Amados, desde el principio de la vida de un cristiano hasta el fin, la única razón por la que no perece es que «Jehová está allí». Cuando el Dios del amor eterno cambie y deje a sus escogidos para que perezcan, entonces podrá ser destruida la Iglesia de Dios; pero no antes, porque escrito está: Jehová-Shamma, «Jehová está allí».

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde