13 de enero
Mañana
1 Reyes 22:49«Había Josaphat hecho navíos en Tharsis, los cuales habían de ir á Ophir por oro; mas no fueron, porque se rompieron en Ezion-geber.»Los navíos de Salomón habían regresado salvos, pero las naves de Josafat nunca alcanzaron la tierra del oro. La Providencia hace prosperar a uno y frustra los deseos de otro, en el mismo negocio y en el mismo sitio; y sin embargo el gran Soberano es tan bueno y tan sabio en un tiempo como en otro. Que tengamos gracia hoy, al recordar este texto, para bendecir al Señor por los navíos rotos en Ezión-geber, lo mismo que por las naves cargadas de bendiciones temporales; no envidiemos a los más prósperos, ni murmuremos por nuestras pérdidas como si fuéramos probados de manera singular y especial. Como Josafat, podemos ser preciosos a los ojos del Señor, aunque nuestros proyectos terminen en desengaño.
La causa secreta de la pérdida de Josafat bien merece atención, porque es la raíz de buena parte del sufrimiento del pueblo del Señor: fue su alianza con una familia pecadora, su compañerismo con pecadores. En 2 Crónicas 20:37 se nos dice que el Señor envió un profeta a declarar: «Por cuanto has hecho compañía con Ochôzías, Jehová destruirá tus obras.» Este fue un castigo paternal, que parece haberle sido de bendición; porque en el versículo que sigue al texto de esta mañana lo hallamos negándose a permitir que sus siervos navegaran en las mismas naves junto con los del rey impío. ¡Quiera Dios que la experiencia de Josafat sirva de advertencia al resto del pueblo del Señor, para que evite uncirse en yugo desigual con los incrédulos! Una vida de miseria suele ser la suerte de quienes se unen en matrimonio, o de cualquier otro modo que ellos mismos eligen, con los hombres del mundo. ¡Oh, si tuviéramos tal amor a Jesús que, como él, fuéramos santos, inocentes, sin mancha y apartados de los pecadores! Porque si no es así con nosotros, podemos esperar oír decir a menudo: «Jehová destruirá tus obras.»
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
2 Reyes 6:6«é hizo nadar el hierro»La cabeza del hacha parecía perdida sin remedio y, como era prestada, el honor de la compañía de los profetas corría peligro de quedar comprometido, y así también el nombre de su Dios. Contra toda expectativa, se hizo que el hierro subiera desde lo hondo de la corriente y nadara; porque las cosas imposibles para el hombre son posibles para Dios. Conocí a un hombre en Cristo hace apenas unos años, a quien se llamó a emprender una obra que excedía con mucho sus fuerzas. Parecía tan difícil que la mera idea de intentarla envolvía un absurdo. Con todo, fue llamado a ella, y su fe se levantó con la ocasión; Dios honró su fe, le fue enviado un auxilio inesperado, y el hierro nadó. Otro de la familia del Señor se hallaba en graves aprietos de dinero: habría podido hacer frente a todos los reclamos, y a mucho más, si hubiera podido realizar cierta porción de su patrimonio, pero lo sorprendió un apremio repentino; buscó amigos en vano, mas la fe lo condujo al Ayudador que no falla, y he aquí que el apuro fue evitado, sus pasos se ensancharon, y el hierro nadó. Un tercero tenía que tratar un caso doloroso de depravación. Había enseñado, reprendido, advertido, invitado e intercedido, pero todo en vano. El viejo Adán era demasiado fuerte para el joven Melanchton; el espíritu terco no quería ceder. Entonces vino una agonía de oración, y al poco tiempo fue enviada del cielo una respuesta bendita. El corazón duro fue quebrantado; el hierro nadó.
Amado lector, ¿cuál es tu caso desesperado? ¿Qué asunto pesado tienes entre manos esta tarde? Tráelo acá. El Dios de los profetas vive, y vive para ayudar a sus santos. No permitirá que te falte bien alguno. ¡Cree tú en el Señor de los ejércitos! Acércate a él alegando el nombre de Jesús, y el hierro nadará; tú también verás el dedo de Dios obrando maravillas para su pueblo. Conforme a tu fe te sea hecho, y una vez más el hierro nadará.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde