Valera 1602 Purificada · Nuevo Testamento
Santiago 1
1Jacobo, siervo de Dios y del Señor Jesús Cristo, a las doce tribus que están esparcidas, saludos. 2Hermanos míos, tened por todo gozo cuando cayereis en diversas tentaciones: 3Sabiendo que la prueba de vuestra fe obra paciencia. 4Mas tenga la paciencia [su] obra perfecta, para que seáis perfectos y enteros, sin faltar en alguna cosa. 5Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente, y no reprende, y le será dada. 6Pero pida en fe, no dudando nada; porque el que duda, es semejante a la onda del mar, que es movida del viento, y es echada de una parte a otra. 7No piense pues el tal hombre que recibirá cosa alguna del Señor. 8El hombre de doble pensar [es] inconstante en todos sus caminos. 9El hermano que es de baja suerte, gloríese en su ensalzamiento; 10Mas el que es rico, en su bajeza; porque él se pasará como la flor de la hierba: 11Porque así como luego sale el sol con calor abrasador, y la hierba se seca, y su flor se cae, y perece la hermosura de su apariencia: así también se marchitará el rico en todos sus caminos. 12Bendito el varón que soporta la tentación; porque cuando fuere probado, recibirá la corona de vida, que el Señor ha prometido a los que le aman. 13Cuando alguno es tentado, no diga, yo soy tentado de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie: 14Sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído, y seducido. 15Y la concupiscencia después que ha concebido, pare al pecado; y el pecado, siendo cumplido, engendra muerte. 16Hermanos míos [muy] amados, no erréis. 17Toda buena dádiva, y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación. 18Él, de su propia voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos como primicias de sus criaturas. 19Así que, amados hermanos míos, todo hombre sea pronto para oír, tardío para hablar, tardío para la ira; 20Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios. 21Por lo cual dejando toda inmundicia, y superfluidad de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada en vosotros, la cual puede salvar vuestras almas. 22Mas sed hacedores de la palabra, y no [tan] solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. 23Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este [tal] es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural: 24Porque él se consideró a sí mismo, y se fue; e inmediatamente se olvidó qué tal era. 25Mas el que hubiere mirado atentamente en la ley perfecta que [es la] de la libertad, y hubiere perseverado [en ella], no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho. 26Si alguno [de] entre vosotros piensa ser religioso, y no refrena su lengua, sino que engaña su propio corazón, la religión del tal [es] vana. 27La religión pura y sin mácula delante de Dios y Padre es ésta: Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.
Valera 1602 Purificada. © 2007, 2019, 2024 Iglesia Bautista Bíblica de la Gracia. Reproducción gratuita sin alterar el texto. Fuente.
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