Valera 1602 Purificada · Antiguo Testamento
Salmos 86
1Oración de David. INCLINA, oh SEÑOR, tu oído, y óyeme; porque estoy afligido y menesteroso. 2Guarda mi alma, porque soy pío: salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía. 3Ten misericordia de mí, oh Señor: porque a ti clamo todo el día. 4Alegra el alma de tu siervo: porque a ti, oh Señor, levanto mi alma. 5Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan. 6Escucha, oh SEÑOR, mi oración, y está atento a la voz de mis ruegos. 7En el día de mi angustia te llamaré: porque tú me respondes. 8Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, [ni obras] que igualen tus obras. 9Todas las naciones que hiciste vendrán y se humillarán delante de ti, oh Señor; y glorificarán tu nombre. 10Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas: tú solo eres Dios. 11Enséñame, oh SEÑOR, tu camino; caminaré yo en tu verdad: consolida mi corazón para que tema tu nombre. 12Te alabaré, oh Señor Dios mío, con todo mi corazón; y glorificaré tu nombre para siempre. 13Porque tu misericordia es grande para conmigo; y has librado mi alma del infierno más profundo. 14Oh Dios, soberbios se levantaron contra mí, y las asambleas de violentos han buscado mi alma, y no te pusieron delante de sí. 15Mas tú, oh Señor, Dios lleno de compasión y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad; 16Mírame, y ten misericordia de mí: da tu fortaleza a tu siervo, y guarda al hijo de tu sierva. 17Haz conmigo señal para bien, y veánla los que me aborrecen, y sean avergonzados; porque tú, SEÑOR, me ayudaste, y me consolaste.
Valera 1602 Purificada. © 2007, 2019, 2024 Iglesia Bautista Bíblica de la Gracia. Reproducción gratuita sin alterar el texto. Fuente.
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