Reina Valera Gómez · Antiguo Testamento

Salmos 86

17 versículos · Equivalencia formal · Texto Recibido · español tradicional

1Oración de David Inclina, oh Jehová, tu oído, y óyeme; porque estoy afligido y necesitado. 2Guarda mi alma, porque soy piadoso: Salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía. 3Ten misericordia de mí, oh Jehová: Porque a ti clamo todo el día. 4Alegra el alma de tu siervo: Porque a ti, oh Señor, levanto mi alma. 5Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan. 6Escucha, oh Jehová, mi oración, y está atento a la voz de mis ruegos. 7En el día de mi angustia te llamaré; porque tú me respondes. 8Oh Señor, ninguno [hay] como tú entre los dioses, ni [hay] obras que igualen tus obras. 9Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, oh Señor; y glorificarán tu nombre. 10Porque tú [eres] grande, y hacedor de maravillas: Sólo tú [eres] Dios. 11Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad: Consolida mi corazón para que tema tu nombre. 12Te alabaré, oh Señor Dios mío, con todo mi corazón; y glorificaré tu nombre para siempre. 13Porque tu misericordia es grande para conmigo; y has librado mi alma del más profundo infierno. 14Oh Dios, soberbios se levantaron contra mí, y conspiración de [hombres] violentos ha buscado mi alma, y no te pusieron delante de sí. 15Mas tú, oh Señor, [eres] Dios misericordioso y clemente, lento para la ira y grande en misericordia y verdad; 16Mírame, y ten misericordia de mí: Da tu fortaleza a tu siervo, y guarda al hijo de tu sierva. 17Haz conmigo señal para bien, y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; porque tú, Jehová, me has ayudado y consolado.

Reina Valera Gómez. © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero. Distribución gratuita permitida sin cambiar el texto. Fuente.

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