Valera 1602 Purificada · Antiguo Testamento

Salmos 104

35 versículos · Equivalencia formal · Texto Recibido · español clásico

Se han quitado los guiones de corte invisibles del archivo original; el texto no se ha alterado.

1Bendice, alma mía, al SEÑOR. Oh SEÑOR Dios mío, mucho te has engrandecido; haste vestido de gloria y de magnificencia. 2El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina; 3Que establece sus aposentos entre las aguas; el que pone las nubes por su carroza, el que anda sobre las alas del viento; 4El que hace a sus ángeles espíritus, sus ministros fuego flameante. 5[Él] fundó la tierra sobre sus basas; no será jamás removida. 6Con el abismo, como con vestidura, la cubriste; sobre los montes estaban las aguas. 7A tu reprensión huyeron; al sonido de tu trueno se apresuraron; 8Subieron los montes, descendieron los valles, al lugar que tú les fundaste. 9Pusísteles término, el cual no traspasarán; ni volverán a cubrir la tierra. 10[Tú eres] el que envías las fuentes por los arroyos; van entre los montes. 11Abrevan a todas las bestias del campo: quebrantan su sed los asnos montaraces. 12Junto a aquellos habitarán las aves del cielo; entre las ramas dan voces. 13El que riega los montes desde sus aposentos: del fruto de sus obras se sacia la tierra. 14El que hace producir el heno para las bestias, y la hierba para el servicio del hombre; sacando el pan de la tierra. 15Y el vino que alegra el corazón del hombre, y el aceite que hace lucir el rostro, y el pan que sustenta el corazón del hombre. 16Llénanse de [jugo] los árboles del SEÑOR, los cedros del Líbano que él plantó. 17Allí anidan las aves; en las hayas [hace] su casa la cigüeña. 18Los montes altos para las cabras monteses; las peñas, madrigueras para los conejos. 19Hizo la luna para las estaciones: el sol conoce su ocaso. 20Pone las tinieblas, y es la noche: en ella corretean todas las bestias de la selva. 21Los leoncillos braman a la presa, y para buscar de Dios su comida. 22Sale el sol, recógense, y échanse en sus cuevas. 23Sale el hombre a su hacienda, y a su labranza hasta la tarde. 24¡Cuán muchas son tus obras, oh SEÑOR! Hiciste todas ellas con sabiduría: la tierra está llena de tus beneficios. 25[Asimismo] esta gran mar y ancha de términos: en ella pescados sin número, animales pequeños y grandes. 26Allí andan navíos; allí este Leviatán que hiciste para que jugase en ella. 27Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo. 28Les das, recogen; abres tu mano, hártanse de bien. 29Escondes tu rostro, túrbanse: les quitas el espíritu, dejan de vivir, y tórnanse en su polvo. 30Envías tu espíritu, son creados: y renuevas la faz de la tierra. 31Sea la gloria del SEÑOR para siempre; alégrese el SEÑOR en sus obras; 32El cual mira a la tierra, y ella tiembla; toca los montes, y humean. 33Al SEÑOR cantaré en mi vida: a mi Dios salmearé mientras viviere. 34Serme ha suave hablar de él: yo me alegraré en el SEÑOR. 35Sean consumidos de la tierra los pecadores, y los impíos dejen de ser. Bendice, alma mía, al SEÑOR. Aleluya.

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