Reina Valera Gómez · Antiguo Testamento

Salmos 104

35 versículos · Equivalencia formal · Texto Recibido · español tradicional

1Bendice alma mía a Jehová. oh Jehová mi Dios, mucho te has engrandecido; te has vestido de gloria y de majestad. 2El que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una cortina; 3El que pone las vigas de sus cámaras en las aguas; el que hace de las nubes su carruaje, el que anda sobre las alas del viento; 4El que hace a sus ángeles espíritus, sus ministros fuego flameante. 5Él que puso los cimientos de la tierra, para que jamás sea removida. 6La cubriste con el abismo como con un vestido; sobre las montañas estaban las aguas. 7A tu reprensión huyeron; al sonido de tu trueno se apresuraron; 8Subieron a las montañas, descendieron a los valles, al lugar que tú les fundaste. 9Les pusiste término, el cual no traspasarán; ni volverán a cubrir la tierra. 10Él envía las fuentes hacia los valles; corren entre los collados. 11Dan a beber a todas las bestias del campo; los asnos monteses mitigan su sed. 12Junto a ellos habitarán las aves del cielo, que elevan su trino entre las ramas. 13El que riega los collados desde sus aposentos; del fruto de sus obras se sacia la tierra. 14El que hace producir el pasto para el ganado, y la hierba para el servicio del hombre; para que saque el pan de la tierra. 15Y el vino que alegra el corazón del hombre, el aceite que hace lucir el rostro, y el pan que sustenta el corazón del hombre. 16Se llenan [de savia] los árboles de Jehová, los cedros del Líbano que Él plantó. 17Allí anidan las aves; en las hayas hace su casa la cigüeña. 18Los collados altos son refugio para las cabras monteses, y las peñas, madrigueras para los conejos. 19Hizo la luna para los tiempos: El sol conoce su ocaso. 20Pones las tinieblas, y es la noche: En ella corretean todas las bestias de la selva. 21Los leoncillos rugen tras la presa, y buscan de Dios su comida. 22Sale el sol, se recogen, y se echan en sus cuevas. 23Sale el hombre a su labor, y a su labranza hasta la tarde. 24¡Cuán numerosas son tus obras, oh Jehová! Hiciste todas ellas con sabiduría: La tierra está llena de tus beneficios. 25He allí el grande y anchuroso mar: En él [hay] innumerables cosas que se arrastran, pequeñas y grandes. 26Allí andan las naves; allí [está] el leviatán, que tú hiciste para que jugase en él. 27Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su tiempo. 28Les das, recogen; abres tu mano, se sacian de bien. 29Escondes tu rostro, se turban; les quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven al polvo. 30Envías tu Espíritu, son creados; y renuevas la faz de la tierra. 31La gloria de Jehová será para siempre; Jehová se alegrará en sus obras. 32Él mira a la tierra, y ella tiembla; Toca los collados, y humean. 33A Jehová cantaré en mi vida; a mi Dios cantaré salmos mientras viva. 34Dulce será mi meditación en Él: Yo me alegraré en Jehová. 35Sean consumidos de la tierra los pecadores, y los impíos dejen de ser. Bendice, oh alma mía, a Jehová. Alabad a Jehová.

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Reina Valera Gómez. © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero. Distribución gratuita permitida sin cambiar el texto. Fuente.

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