Valera 1602 Purificada · Nuevo Testamento

Hechos 8

40 versículos · Equivalencia formal · Texto Recibido · español clásico

Se han quitado los guiones de corte invisibles del archivo original; el texto no se ha alterado.

1Y Saulo consentía en su muerte. Y en aquel día fue hecha una grande persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalem; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. 2Y unos varones piadosos llevaron a [enterrar] a Esteban e hicieron gran llanto sobre él. 3Pero Saulo asolaba la iglesia, entrando por las casas; y arrastrando varones y mujeres, [los] entregaba en la prisión. 4Mas los que eran esparcidos, pasaban por todas partes predicando la palabra. 5Entonces Felipe descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. 6Y las multitudes escuchaban atentamente unánimes las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo los milagros que hacía. 7Porque los espíritus inmundos, salían de muchos que [los] tenían, dando grandes voces: y muchos paralíticos y cojos eran sanados. 8Así que había gran gozo en aquella ciudad. 9Mas había cierto varón, llamado Simón, el cual había usado la hechicería antes en aquella ciudad, y había hechizado a la gente de Samaria, diciéndose ser algún grande. 10Al cual oían todos atentamente desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este hombre es el gran poder de Dios. 11Y le estaban atentos: porque con sus hechicerías los había hechizado mucho tiempo. 12Mas cuando creyeron a Felipe que les predicaba el evangelio, las cosas pertenecientes al reino de Dios, y el nombre de Cristo Jesús, fueron bautizados, así varones como mujeres. 13Entonces Simón mismo también creyó: y cuando fue bautizado, continuó con Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito. 14Entonces cuando los apóstoles que estaban en Jerusalem, oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan: 15Los cuales, cuando descendieron, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo: 16(Porque aún no había caído sobre alguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre del Señor Jesús.) 17Entonces les impusieron las manos encima, y recibieron el Espíritu Santo. 18Y cuando vio Simón que por el poner de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, ofrecióles dinero, 19Diciendo: Dadme también a mí esta potestad: que a cualquiera que pusiere las manos encima, reciba el Espíritu Santo. 20Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, porque pensaste que el don de Dios se gane por dinero. 21No tienes tú parte ni suerte en este negocio; porque tu corazón no es recto delante de Dios. 22Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás te será perdonado este pensamiento de tu corazón; 23Porque en hiel de amargura, y en prisión de iniquidad veo que estás. 24Respondiendo entonces Simón, dijo: Rogad vosotros por mí al Señor, que ninguna cosa de éstas, que habéis dicho, venga sobre mí. 25Y ellos, habiendo testificado y predicado la palabra del Señor, se volvieron a Jerusalem, y en muchas aldeas de los samaritanos predicaban el evangelio. 26Y el ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate, y ve hacia el sur, al camino que desciende de Jerusalem a Gaza: el cual es desierto. 27Y él se levantó y fue; y he aquí un etíope, eunuco de gran autoridad bajo Candace, reina de los etíopes, el cual era puesto sobre todos los tesoros de ella, y había venido a adorar en Jerusalem, 28Se volvía, y sentado en su carro, leía el profeta Isaías. 29Y el Espíritu dijo a Felipe: Llégate, y júntate a este carro. 30Y corrió Felipe a [él], y le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: ¿Entiendes lo que lees? 31Y él dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me guiara? Y rogó a Felipe que subiese, y se sentase con él. 32Y el lugar de la Escritura que leía, era éste: Como oveja a la muerte fue llevado; y como cordero mudo delante del que le trasquila, así no abrió su boca. 33En su humillación su juicio fue quitado; mas su generación, ¿quién la contará? porque es quitada de la tierra su vida. 34Y respondiendo el eunuco a Felipe, dijo: Ruégote, ¿de quién dice el profeta esto? ¿de sí, o de otro alguno? 35Entonces Felipe abrió su boca, y comenzando de esta misma Escritura, le predicó el evangelio de Jesús. 36Y yendo por el camino, vinieron a cierta agua; y le dijo el eunuco: He aquí agua, ¿qué impide que yo sea bautizado? 37Y Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondió él y dijo: Yo creo que Cristo Jesús es el Hijo de Dios. 38Y mandó parar el carro; y descendieron ambos en el agua, Felipe y el eunuco; y le bautizó. 39Y cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y no le vio más el eunuco; y se iba por su camino gozoso. 40Pero Felipe fue hallado en Azoto; y pasando predicaba el evangelio en todas las ciudades hasta que vino a Cesarea.

En la biblioteca

Lo que hay publicado sobre este capítulo.

Devocionales

Valera 1602 Purificada. © 2007, 2019, 2024 Iglesia Bautista Bíblica de la Gracia. Reproducción gratuita sin alterar el texto. Fuente.

Otras versiones, en sitios externos:RVR1960 · NVI · LBLA · NTV