Valera 1602 Purificada · Nuevo Testamento

Hechos 7

60 versículos · Equivalencia formal · Texto Recibido · español clásico

Se han quitado los guiones de corte invisibles del archivo original; el texto no se ha alterado.

1Entonces el sumo sacerdote dijo: ¿Son estas cosas así? 2Y él dijo: Varones, hermanos, y padres, oíd: El Dios de gloria apareció a nuestro padre Abraham cuando estaba en Mesopotamia, antes que morase en Harán, 3Y le dijo: Sal de tu tierra, y de tu parentela, y ven a la tierra que te mostraré. 4Entonces salió él de la tierra de los caldeos, y moró en Harán; y de allí, después de la muerte de su padre, le traspasó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora. 5Y no le dio herencia en ella, ni aun una pisada de un pie; mas le prometió que se la daría en posesión a él, y a su simiente después de él, no teniendo [aún] hijo. 6Y le habló Dios así: Que su simiente sería extranjera en tierra ajena, y que los sujetarían a servidumbre, y que [los] maltratarían, por cuatrocientos años: 7Mas a la nación a quien serán siervos, yo [la] juzgaré, dijo Dios; y después de esto saldrán, y me servirán a mí en este lugar. 8Y le dio el pacto de la circuncisión; y así engendró [Abraham] a Isaac, y le circuncidó al octavo día; e Isaac [engendró] a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas. 9Y los patriarcas, movidos de envidia, vendieron a José para Egipto; mas Dios era con él, 10Y le libró de todas sus aflicciones, y le dio gracia y sabiduría en la presencia de Faraón rey de Egipto, el cual le puso por gobernador sobre Egipto, y sobre toda su casa. 11Vino entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y grande aflicción; y nuestros padres no hallaban alimentos. 12Mas cuando Jacob oyó que había trigo en Egipto, envió a nuestros padres la primera vez. 13Y en la segunda, José fue conocido de sus hermanos, y fue sabido de Faraón el linaje de José. 14Y José envió e hizo llamar a su padre Jacob, y a toda su parentela, a setenta y cinco almas. 15Y descendió Jacob a Egipto, donde murió él, y nuestros padres, 16Y fueron trasladados a Siquem, y fueron puestos en el sepulcro que compró Abraham a precio de dinero de los hijos de Hemor, [padre] de Siquem. 17Mas cuando se acercó el tiempo de la promesa, la cual Dios había jurado a Abraham, creció el pueblo, y se multiplicó en Egipto, 18Hasta que se levantó otro rey, que no conocía a José. 19Éste, usando de astucia con nuestro linaje, maltrató a nuestros padres, de manera que expusiesen a sus niños, para que no viviesen. 20En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fue hermoso a Dios; y fue criado tres meses en casa de su padre. 21Y cuando fue expuesto, la hija de Faraón le tomó, y le crió para sí por hijo. 22Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y hechos. 23Y cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón de visitar a sus hermanos los hijos de Israel. 24Y viendo a uno [de ellos] que era injuriado, [le] defendió, e hiriendo al egipcio, vengó al injuriado. 25Pero él pensaba que sus hermanos entendían, que Dios les había de dar salvación por su mano; mas ellos no entendieron. 26Y el día siguiente riñendo ellos, se les mostró, y los metía en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os injuriáis el uno al otro? 27Entonces el que injuriaba a su prójimo, le empujó, diciendo: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? 28¿Quieres tú matarme, como mataste ayer al egipcio? 29A esta palabra Moisés huyó; y se hizo extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos. 30Y cumplidos cuarenta años, el ángel del Señor le apareció en el desierto del monte de Sinaí en una llama de fuego en una zarza. 31Cuando Moisés [lo] vio, se maravilló de la visión; y llegándose para considerar, vino a él la voz del Señor, 32[Diciendo:] Yo [soy] el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Mas Moisés temblaba y no osaba mirar. 33Entonces le dijo el Señor: Quita los zapatos de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa. 34He visto, he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y el gemido de ellos he oído, y he descendido para librarlos. Ahora pues ven, te enviaré a Egipto. 35A este Moisés, al cual ellos habían rehusado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez? a éste envió Dios por príncipe y libertador por la mano del ángel que le apareció en la zarza. 36Éste los sacó, haciendo prodigios y señales en la tierra de Egipto, y en el mar Bermejo, y en el desierto por cuarenta años. 37Éste es aquel Moisés, que dijo a los hijos de Israel: Un Profeta os levantará el Señor Dios vuestro, de vuestros hermanos, como yo; a él oiréis. 38Éste es el que estuvo en la iglesia en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte de Sinaí; y [con] nuestros padres: que recibió los oráculos vivos para darnos. 39Al cual nuestros padres no quisieron obedecer: antes [le] desecharon; y en sus corazones volvieron otra vez a Egipto, 40Diciendo a Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos que le ha acontecido. 41Y en aquellos días hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se holgaron. 42Entonces Dios se apartó, y los entregó que sirviesen al ejército del cielo, como está escrito en el libro de los profetas: ¿Me ofrecisteis víctimas y sacrificios en el desierto [por el espacio de] cuarenta años, Oh casa de Israel? 43Antes trajisteis el tabernáculo de Moloc, y la estrella de vuestro dios Remfan, figuras que os hicisteis para adorarlas; y yo os transportaré más allá de Babilonia. 44Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como él les ordenó, hablando a Moisés, que lo hiciese según la forma que había visto. 45Al cual también nuestros padres recibieron y trajeron con Jesús en la posesión de los gentiles, los cuales Dios echó de la presencia de nuestros padres hasta los días de David; 46El cual halló favor delante de Dios, y pidió de hallar tabernáculo para el Dios de Jacob. 47Mas Salomón le edificó casa. 48Sin embargo el Altísimo no mora en templos hechos de manos, como el profeta dice: 49El cielo [es] mi trono; y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor: ¿o cuál [es] el lugar de mi reposo? 50¿No hizo mi mano todas estas cosas? 51Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos: vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres [hicieron, así] también [hacéis] vosotros. 52¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que antes anunciaron la venida del Justo, del cual vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores: 53Que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no [la] guardasteis. 54En oyendo estas cosas fueron heridos hasta el corazón, y crujían los dientes contra él. 55Mas él estando lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba en pie a la diestra de Dios, 56Y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre de pie a la diestra de Dios. 57Entonces ellos dando grandes voces, taparon sus oídos; y arremetieron unánimes contra él. 58Y echándo[le] fuera de la ciudad [le] apedreaban; y los testigos pusieron sus vestiduras a los pies de un mancebo que se llamaba Saulo. 59Y apedrearon a Esteban, invocando él [a Dios] y diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu. 60Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les pongas en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.

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