Reina Valera Gómez · Antiguo Testamento
Salmos 84
1Al Músico principal: sobre Gitit: Salmo para los hijos de Coré ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos! 2Anhela mi alma, y aun ardientemente desea los atrios de Jehová: Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo. 3Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos, en tus altares, oh Jehová de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío. 4Bienaventurados los que habitan en tu casa: Perpetuamente te alabarán. (Selah) 5Bienaventurado el hombre que tiene su fortaleza en ti; en cuyo corazón [están] tus caminos. 6Atravesando el valle de lágrimas lo convierten en fuente, cuando la lluvia llena los estanques. 7Irán de fortaleza en fortaleza, verán a Dios en Sión. 8Oh Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración: Escucha, oh Dios de Jacob. (Selah) 9Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu ungido. 10Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos: Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad. 11Porque sol y escudo es Jehová Dios: Gracia y gloria dará Jehová: No quitará el bien a los que en integridad andan. 12Oh Jehová de los ejércitos, dichoso el hombre que en ti confía.
En la biblioteca
Devocionales
- 13 de septiembre · MañanaSalmos 84:6
- 1 de octubre · TardeSalmos 84:11
- 14 de diciembre · MañanaSalmos 84:7
Reina Valera Gómez. © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero. Distribución gratuita permitida sin cambiar el texto. Fuente.
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