Reina Valera Gómez · Antiguo Testamento
Salmos 17
1Oración de David Oye, oh Jehová, el derecho; atiende a mi clamor; escucha mi oración hecha de labios sin engaño. 2De delante de tu rostro salga mi juicio; vean tus ojos la rectitud. 3Tú has probado mi corazón, [me] has visitado de noche: Me has puesto a prueba, y nada hallaste; me he propuesto que mi boca no haga transgresión. 4En cuanto a las obras de los hombres, por la palabra de tus labios yo me he guardado de las sendas del destructor. 5Sustenta mis pasos en tus caminos, para que mis pies no resbalen. 6Yo te he invocado, porque tú me oirás, oh Dios: Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra. 7Muestra tus maravillosas misericordias, tú que con tu diestra salvas a los que [en ti] confían de los que se levantan [contra ellos]. 8Guárdame como a la niña de tu ojo, escóndeme bajo la sombra de tus alas, 9de la vista de los malos que me oprimen, de mis enemigos mortales que me rodean. 10Encerrados están en su propia grosura; con su boca hablan soberbiamente. 11Ahora han cercado nuestros pasos; han puesto sus ojos inclinados hacia la tierra. 12Como león que desea hacer presa, y como leoncillo que acecha en su escondite. 13Levántate, oh Jehová; sal a su encuentro, derríbale; libra mi alma del malo con tu espada. 14[Líbrame] de los hombres, con tu mano, oh Jehová, de los hombres del mundo, que tienen su porción en esta vida y cuyo vientre llenas de tu [tesoro] escondido; están llenos de hijos, y dejan el resto a sus pequeños. 15En cuanto a mí, yo en justicia veré tu rostro; quedaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza.
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- 20 de mayo · MañanaSalmos 17:7
Reina Valera Gómez. © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero. Distribución gratuita permitida sin cambiar el texto. Fuente.
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