Reina Valera Gómez · Antiguo Testamento
Cantares 7
1¡Cuán hermosos son tus pies en las sandalias, oh hija de príncipe! Los contornos de tus muslos [son] como joyas, obra de mano de excelente maestro. 2Tu ombligo, [como] una taza redonda, que no le falta bebida. Tu vientre, [como] montón de trigo, cercado de lirios. 3Tus dos pechos, como mellizos de gacela. 4Tu cuello, como torre de marfil; tus ojos, [como] los estanques de Hesbón junto a la puerta de Bat-rabim; Tu nariz, como la torre del Líbano, que mira hacia Damasco. 5Tu cabeza encima de ti, como el Carmelo; y el cabello de tu cabeza, como la púrpura del rey ligada en los corredores. 6¡Qué hermosa eres, y cuán suave, oh amor deleitoso! 7Tu estatura es semejante a la palmera, y tus pechos [como] racimos [de uvas]. 8Yo dije: Subiré a la palmera, asiré sus ramas; y tus pechos serán ahora como racimos de la vid, y el olor de tu nariz como de manzanas; 9y tu paladar como el buen vino, que se entra a mi amado suavemente, y hace hablar los labios de los que duermen. 10Yo [soy] de mi amado, y conmigo tiene su contentamiento. 11Ven, oh amado mío, salgamos al campo, moremos en las aldeas. 12Levantémonos de mañana a las viñas; veamos si brotan las vides, si se abre el cierne, si han florecido los granados; allí te daré mis amores. 13Las mandrágoras han dado olor, y a nuestras puertas hay toda clase de dulces [frutas], nuevas y añejas, que para ti, oh amado mío, he guardado.
En la biblioteca
Devocionales
- 9 de mayo · TardeCantares 7:11-12
- 1 de octubre · MañanaCantares 7:13
Reina Valera Gómez. © 2004, 2010, 2023 Dr. Humberto Gómez Caballero. Distribución gratuita permitida sin cambiar el texto. Fuente.
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