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6 de agosto

Mañana

Isaías 21:11«Guarda, ¿qué de la noche?»

¿Qué enemigos andan sueltos? Los errores son una horda numerosa, y otros nuevos aparecen cada hora: ¿contra qué herejía he de ponerme en guardia? Los pecados se deslizan desde sus escondrijos cuando reina la oscuridad; yo mismo he de subir a la atalaya, y velar en oración. Nuestro Protector celestial prevé todos los ataques que están a punto de lanzarse contra nosotros, y cuando el mal que se nos trama está todavía solo en el deseo de Satanás, él ruega por nosotros para que nuestra fe no falte, cuando seamos zarandeados como el trigo. Continúa, oh guarda lleno de gracia, advirtiéndonos de nuestros enemigos, y por amor de Sion no calles.

«Guarda, ¿qué de la noche?» ¿Qué tiempo se acerca para la Iglesia? ¿Bajan las nubes, o está todo despejado y sereno en lo alto? Hemos de cuidar de la Iglesia de Dios con amor solícito; y ahora que el papismo y la incredulidad amenazan los dos, observemos las señales de los tiempos y preparémonos para el conflicto.

«Guarda, ¿qué de la noche?» ¿Qué estrellas se ven? ¿Qué promesas preciosas convienen a nuestro caso presente? Tú das la alarma; danos también el consuelo. Cristo, la estrella polar, está siempre fijo en su lugar, y todas las estrellas están seguras en la diestra de su Señor.

Pero, guarda, ¿cuándo viene la mañana? El Esposo tarda. ¿No hay señales de que salga como el Sol de Justicia? ¿No ha surgido la estrella de la mañana como prenda del día? ¿Cuándo amanecerá el día, y huirán las sombras? Oh Jesús, si no vienes en persona a tu Iglesia que espera en este día, ven aun en Espíritu a mi corazón que suspira, y hazlo cantar de gozo.

Ahora toda la tierra está brillante y alegre con la mañana fresca; pero todo mi corazón está frío, y oscuro y triste: ¡Sol del alma, déjame contemplar tu aurora! Ven, Jesús, Señor, oh, ven pronto, conforme a tu palabra.

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana

Tarde

Salmos 72:19«toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén.»

Esta es una petición grande. Interceder por una ciudad entera exige estirar la fe al máximo, y hay veces en que una oración por un solo hombre basta para hacernos vacilar. ¡Pero cuán de largo alcance fue la intercesión moribunda del salmista! ¡Cuán comprensiva! ¡Cuán sublime! «toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén.» No exime a un solo país, por muy aplastado que esté bajo el pie de la superstición; no excluye a una sola nación, por muy bárbara que sea. Por el caníbal tanto como por el civilizado, por todos los climas y todas las razas se pronuncia esta oración: abarca el círculo entero de la tierra, y no omite a ningún hijo de Adán. Hemos de levantarnos y ponernos a obrar por nuestro Amo, o no podemos ofrecer con honestidad tal oración. La petición no se hace con corazón sincero a menos que nos empeñemos, según Dios nos ayude, en extender el reino de nuestro Amo. ¿No hay algunos que descuidan tanto el rogar como el trabajar? Lector, ¿es tu oración? Vuelve los ojos al Calvario. Mira al Señor de la Vida clavado en una cruz, con la corona de espinas en torno a la frente, con la cabeza, las manos y los pies sangrando. ¡Qué! ¿puedes mirar este milagro de milagros, la muerte del Hijo de Dios, sin sentir dentro del pecho una adoración maravillosa que el lenguaje jamás puede expresar? Y cuando sientes la sangre aplicada a tu conciencia, y sabes que él ha borrado tus pecados, no eres hombre a menos que te levantes de tus rodillas y clames: «toda la tierra sea llena de su gloria. Amén y Amén.» ¿Puedes inclinarte ante el Crucificado en homenaje de amor, y no desear ver a tu Monarca dueño del mundo? ¡Afuera contigo, si puedes fingir que amas a tu Príncipe y no deseas verlo soberano universal! Tu piedad no vale nada, a menos que te lleve a desear que la misma misericordia que se ha extendido a ti bendiga al mundo entero. Señor, es tiempo de siega; mete tu hoz y siega.

Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde