26 de marzo
Mañana
Juan 18:8«si á mí buscáis, dejad ir á éstos.»Fíjate, alma mía, en el cuidado que Jesús mostró, aun en su hora de prueba, hacia las ovejas de su mano. La pasión dominante es fuerte en la muerte. Se entrega al enemigo, pero interpone una palabra de poder para poner en libertad a sus discípulos. En cuanto a sí mismo, como oveja delante de sus trasquiladores, enmudece y no abre su boca; pero por causa de sus discípulos habla con energía omnipotente. En esto hay amor: amor constante, que se olvida de sí, amor fiel. Pero ¿no hay aquí mucho más de lo que se halla en la superficie? ¿No tenemos en estas palabras el alma misma y el espíritu de la expiación? El Buen Pastor da su vida por las ovejas, y alega que por eso han de ir libres. El Fiador está atado, y la justicia exige que aquellos por quienes él se pone como sustituto sigan su camino. En medio de la servidumbre de Egipto, aquella voz resuena como palabra de poder: «dejad ir á éstos». De la esclavitud del pecado y de Satanás han de salir los redimidos. En cada celda de las mazmorras de Desesperación hace eco el sonido: «dejad ir á éstos», y salen Desaliento y Mucho-temor. Satanás oye la voz bien conocida, y levanta el pie del cuello del caído; y la Muerte la oye, y el sepulcro abre sus puertas para que los muertos se levanten. Su camino es de progreso, de santidad, de triunfo, de gloria, y nadie osará detenerlos en él. No habrá león en su camino, ni bestia fiera alguna subirá por él. «Ajeleth-sahar», la cierva del alba, ha atraído sobre sí a los cazadores crueles, y ahora las corzas y las ciervas más tímidas del campo pueden pacer en paz perfecta entre los lirios de sus amores. El nubarrón ha reventado sobre la cruz del Calvario, y los peregrinos de Sión nunca serán heridos por los rayos de la venganza. Ven, corazón mío, gózate en la inmunidad que tu Redentor te ha asegurado, y bendice su nombre todo el día, y cada día.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
Marcos 8:38«cuando vendrá en la gloria de su Padre con los santos ángeles.»Si hemos participado con Jesús de su vergüenza, tendremos parte con él en el resplandor que lo rodeará cuando aparezca otra vez en gloria. ¿Estás tú, amada, con Cristo Jesús? ¿Te enlaza con él una unión vital? Entonces hoy estás con él en su vergüenza; has tomado su cruz, y has salido con él fuera del campamento, llevando su oprobio; sin duda estarás con él cuando la cruz se cambie por la corona. Pero júzgate esta tarde; porque si no estás con él en la regeneración, tampoco estarás con él cuando venga en su gloria. Si retrocedes ante el lado oscuro de la comunión, no entenderás su período brillante, su período dichoso, cuando venga el Rey, y todos los santos ángeles con él. ¡Cómo! ¿Están los ángeles con él? Y con todo, no tomó a los ángeles, sino a la simiente de Abraham. ¿Están con él los santos ángeles? Ven, alma mía: si de veras eres su propia amada, no puedes estar lejos de él. Si sus amigos y sus vecinos son convocados para ver su gloria, ¿qué piensas, si estás desposada con él? ¿Estarás lejos? Aunque sea día de juicio, no puedes estar lejos de ese corazón que, habiendo admitido a los ángeles en la intimidad, a ti te ha admitido en la unión. ¿No te ha dicho, oh alma mía: «desposarte he conmigo en justicia, y juicio, y misericordia»? ¿No lo han dicho sus propios labios: «yo estoy casado contigo, y mi deleite está en ti»? Si los ángeles, que no son sino amigos y vecinos, han de estar con él, es cosa segurísima que su propia amada Hephzibah, en quien está todo su deleite, estará cerca de él, y se sentará a su diestra. He aquí para ti una esperanza como lucero del alba, de brillo tan extremado, que bien puede alumbrar la experiencia más oscura y más desolada.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde