28 de enero
Mañana
Colosenses 1:28«perfecto en Cristo Jesús»¿No sientes en tu propia alma que la perfección no está en ti? ¿No te enseña eso cada día? Cada lágrima que se escurre de tu ojo llora «imperfección»; cada palabra áspera que sale de tu labio masculla «imperfección». Con demasiada frecuencia has tenido a la vista tu propio corazón como para soñar ni un momento con perfección alguna en ti mismo. Pero en medio de esta triste conciencia de imperfección, aquí hay consuelo para ti: eres «perfecto en Cristo Jesús». A los ojos de Dios, estás «cumplido en él»; aun ahora, eres «acepto en el Amado». Pero hay una segunda perfección, aún por realizarse, que es cierta para toda la simiente. ¿No es delicioso mirar hacia el tiempo en que toda mancha de pecado será quitada del creyente, y él será presentado sin tacha delante del trono, sin mancha, ni arruga, ni cosa semejante? La Iglesia de Cristo será entonces tan pura, que ni siquiera el ojo de la Omnisciencia verá en ella mancha o defecto; tan santa y tan gloriosa, que Hart no fue más allá de la verdad cuando dijo:
Con las vestiduras de mi Salvador puestas, santo como el Santo.
Entonces conoceremos, y gustaremos, y sentiremos la felicidad de esta frase vasta pero breve: «Completo en Cristo». Hasta entonces no comprenderemos plenamente las alturas y las profundidades de la salvación de Jesús. ¿No salta tu corazón de gozo al pensarlo? Negro como eres, un día serás blanco; inmundo como eres, serás limpio. ¡Oh, qué salvación tan maravillosa es esta! Cristo toma un gusano y lo transforma en un ángel; Cristo toma una cosa negra y deforme y la hace limpia y sin igual en su gloria, sin par en su hermosura, y apta para ser compañera de los serafines. Oh, alma mía, ponte en pie y admira esta verdad bienaventurada de la perfección en Cristo.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
Lucas 2:20«Y se volvieron los pastores glorificando y alabando á Dios de todas las cosas que habían oído y visto, como les había sido dicho.»¿Cuál fue el tema de su alabanza? Alabaron a Dios por lo que habían oído: por las buenas nuevas de gran gozo, de que les había nacido un Salvador. Imitémoslos; elevemos también un cántico de acción de gracias, porque hemos oído de Jesús y de su salvación. También alabaron a Dios por lo que habían visto. Ahí está la música más dulce: lo que hemos experimentado, lo que hemos sentido por dentro, lo que hemos hecho nuestro: «las cosas que hemos hecho tocante al Rey». No basta con oír acerca de Jesús: el mero oír puede afinar el arpa, pero los dedos de la fe viva han de crear la música. Si han visto a Jesús con la mirada de la fe que Dios da, no toleren que las telarañas se demoren entre las cuerdas del arpa, sino despierten con estruendo, para alabanza de la gracia soberana, su salterio y su arpa. Un punto por el cual alabaron a Dios fue la concordancia entre lo que habían oído y lo que habían visto. Observen la última frase: «como les había sido dicho». ¿No han hallado que el evangelio es en ustedes mismos justamente lo que la Biblia dijo que sería? Jesús dijo que les daría descanso: ¿no han gozado de la paz más dulce en él? Dijo que tendrían gozo, y consuelo, y vida por medio de creer en él: ¿no han recibido todo esto? ¿No son sus caminos caminos de deleite, y sus sendas sendas de paz? Ciertamente pueden decir con la reina de Sabá: «ni aun la mitad fué lo que se me dijo». He hallado a Cristo más dulce de lo que sus siervos dijeron jamás que era. Miré su retrato tal como ellos lo pintaron, pero era un mero pintarrajo comparado con él mismo; porque el Rey en su belleza eclipsa toda hermosura imaginable. Ciertamente, lo que hemos «visto» va a la par de lo que hemos «oído» y, más aún, lo supera con mucho. Glorifiquemos y alabemos, pues, a Dios por un Salvador tan precioso y que tanto satisface.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde