18 de enero
Mañana
Hebreos 4:9«Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.»¡Cuán diferente será el estado del creyente en el cielo de lo que es aquí! Aquí nace para el trabajo y para sufrir cansancio, pero en la tierra de los inmortales jamás se conoce la fatiga. Ansioso de servir a su Maestro, halla su fuerza desigual a su celo: su clamor constante es: «Ayúdame a servirte, oh Dios mío». Si es cabalmente activo, tendrá mucho trabajo; no demasiado para su voluntad, pero más que suficiente para su poder, de modo que clamará: «No estoy cansado del trabajo, sino cansado en él». ¡Ah, cristiano!, el día caluroso del cansancio no dura para siempre; el sol se acerca al horizonte; saldrá de nuevo con un día más brillante que cualquiera que jamás hayas visto, sobre una tierra donde sirven a Dios día y noche, y sin embargo descansan de sus trabajos. Aquí el reposo no es sino parcial; allí, es perfecto. Aquí el cristiano está siempre sin asentarse; siente que todavía no ha alcanzado. Allí todos están en reposo; han alcanzado la cumbre del monte; han subido al seno de su Dios. Más alto no pueden ir. ¡Ah, trabajador gastado por la faena, piensa tan solo en cuando descansarás para siempre! ¿Puedes concebirlo? Es un reposo eterno; un reposo que «queda». Aquí mis mejores gozos llevan «mortal» en la frente; mis hermosas flores se marchitan; mis copas delicadas se apuran hasta las heces; mis aves más dulces caen ante las flechas de la Muerte; mis días más placenteros se ensombrecen en noches; y las pleamares de mi dicha bajan a reflujos de tristeza; pero allí todo es inmortal: el arpa permanece sin herrumbre, la corona sin marchitarse, el ojo sin nublarse, la voz sin titubear, el corazón sin vacilar, y el ser inmortal está por completo absorto en deleite infinito. ¡Día feliz! ¡Feliz!, cuando la mortalidad sea tragada por la vida, y comience el Sábado eterno.
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la mañana
Tarde
Lucas 24:27«declarábales en todas las Escrituras lo que de él decían»Los dos discípulos, en el camino a Emaús, tuvieron un viaje de lo más provechoso. Su compañero y maestro era el mejor de los tutores; el intérprete, uno entre mil, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. El Señor Jesús se dignó hacerse predicador del evangelio, y no se avergonzó de ejercer su llamamiento ante un auditorio de dos personas; tampoco rehúsa ahora hacerse maestro aun de uno solo. Busquemos la compañía de Instructor tan excelente, porque hasta que él nos sea hecho sabiduría, nunca seremos sabios para salvación.
Este tutor sin rival usó como libro de clase el mejor de los libros. Aunque capaz de revelar verdad nueva, prefirió exponer la antigua. Sabía por su omnisciencia cuál era el modo más instructivo de enseñar y, al volverse enseguida a Moisés y a los profetas, nos mostró que el camino más seguro hacia la sabiduría no es la especulación, ni el razonamiento, ni la lectura de libros humanos, sino la meditación en la Palabra de Dios. El camino más pronto para ser espiritualmente ricos en conocimiento celestial es cavar en esta mina de diamantes y recoger perlas de este mar celestial. Cuando Jesús mismo buscó enriquecer a otros, trabajó en la cantera de la Sagrada Escritura.
La pareja favorecida fue llevada a considerar el mejor de los temas, porque Jesús habló de Jesús y expuso las cosas concernientes a él mismo. Aquí el diamante cortó al diamante, y ¿qué podría ser más admirable? El Amo de la casa abrió sus propias puertas, condujo a los huéspedes a su mesa y puso sobre ella sus propios manjares. El que escondió el tesoro en el campo guio él mismo a quienes lo buscaban. Nuestro Señor, como es natural, discurriría sobre el más dulce de los asuntos, y no podía hallar ninguno más dulce que su propia persona y su obra: con la mira puesta en estas debemos escudriñar siempre la Palabra. ¡Oh, si tuviéramos gracia para estudiar la Biblia con Jesús como nuestro maestro y como nuestra lección!
Charles H. Spurgeon, Mañana y tarde. Dominio público. Fuente original de la tarde