Valera 1602 Purificada · Antiguo Testamento
Salmos 35
1Salmo de David. DISPUTA, oh SEÑOR, con los que contra mí contienden; pelea con los que me combaten. 2Echa mano al escudo y al pavés, y levántate en mi ayuda. 3Y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; di a mi alma: Yo [soy] tu salvación. 4Avergüéncense y confúndanse los que buscan mi alma: vuelvan atrás, y sean avergonzados los que mi mal intentan. 5Sean como el tamo delante del viento; y el ángel del SEÑOR [los] acose. 6Sea su camino oscuridad y resbaladeros; y el ángel del SEÑOR los persiga. 7Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; sin causa hicieron [hoyo] para mi alma. 8Véngale el quebrantamiento que no sepa, y su red que escondió lo prenda: con quebrantamiento en ella caiga. 9Y gócese mi alma en el SEÑOR; y alégrese en su salvación. 10Todos mis huesos dirán: SEÑOR, ¿quién como tú, que libras al afligido del más fuerte que él, y al pobre y menesteroso del que le despoja? 11Levantáronse testigos falsos; demandáronme lo que no sabía; 12Volviéronme mal por bien, para abatir a mi alma. 13Mas yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; afligí con ayuno mi alma, y mi oración se revolvía en mi seno. 14Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba. 15Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; juntáronse contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía: despedazábanme, y no cesaban; 16Con los lisonjeros escarnecedores truhanes, crujiendo sobre mí sus dientes. 17Señor, ¿hasta cuándo verás [esto?] Recobra mi alma de sus quebrantamientos, mi única de los leones. 18Te daré gracias en la grande congregación; te alabaré entre numeroso pueblo. 19No se alegren de mí mis enemigos injustos: ni los que me aborrecen sin causa hagan del ojo. 20Porque no hablan paz; y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas. 21Y ensancharon sobre mí su boca; dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos [lo] han visto! 22Tú lo has visto, oh SEÑOR; no calles: Oh SEÑOR, de mí no te alejes. 23Muévete y despierta para mi juicio, para mi causa, Dios mío y Señor mío. 24Júzgame conforme a tu justicia, oh SEÑOR Dios mío; y no se alegren de mí. 25No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Hémoslo devorado! 26Avergüencense, y sean confundidos a una los que de mi mal se alegran: vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí. 27Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre: Sea ensalzado el SEÑOR, que ama la paz de su siervo. 28Y mi lengua hablará de tu justicia, y de tu loor todo el día.
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- 5 de marzo · TardeSalmos 35:3
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