Valera 1602 Purificada · Nuevo Testamento

Mateo 3

17 versículos · Equivalencia formal · Texto Recibido · español clásico

Se han quitado los guiones de corte invisibles del archivo original; el texto no se ha alterado.

1Y En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, 2Y diciendo: Arrepentíos, que el reino del cielo está cerca. 3Porque éste es aquel del cual fue dicho por el profeta Isaías, diciendo: La voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, enderezad sus veredas. 4Y el mismo Juan tenía su vestidura de pelo de camello, y una cinta de cuero alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel silvestre. 5Entonces salía a él Jerusalem, y toda Judea, y toda la provincia de al derredor del Jordán, 6Y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados. 7Y viendo él muchos de los fariseos y de los saduceos, que venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿quién os ha enseñado a huir de la ira venidera? 8Haced pues frutos dignos de arrepentimiento. 9Y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre: porque yo os digo, que puede Dios levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. 10Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto todo árbol que no hace buen fruto, es cortado y echado en el fuego. 11Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene en pos de mí, más poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de llevar; él os bautizará con el Espíritu Santo, y [con] fuego: 12Cuyo aventador [está] en su mano, y limpiará su era: y recogerá su trigo en el alfolí, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará. 13Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado de él. 14Mas Juan le resistía mucho, diciendo: tengo necesidad de ser bautizado de ti, ¿y tú vienes a mí? 15Y respondiendo Jesús le dijo: Deja ahora; porque así nos conviene cumplir toda justicia. Entonces le dejó. 16Y Jesús después que fue bautizado, subió inmediatamente del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. 17Y he aquí una voz del cielo que decía: Éste es mi Hijo muy amado, en el cual yo estoy muy agradado.

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