Valera 1602 Purificada · Nuevo Testamento

Lucas 20

47 versículos · Equivalencia formal · Texto Recibido · español clásico

Se han quitado los guiones de corte invisibles del archivo original; el texto no se ha alterado.

1Y Aconteció un día, que enseñando él al pueblo en el templo, y predicando el evangelio, sobrevinieron los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, con los ancianos, 2Y le hablaron, diciendo: Dinos ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿o quién es el que te ha dado esta autoridad? 3Y respondiendo, él les dijo: Preguntaros he yo también una cosa; respondedme: 4El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres? 5Mas ellos razonaban dentro de sí, diciendo: Si dijéremos: Del cielo; dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis? 6Y si dijéremos: De los hombres, todo el pueblo nos apedreará; porque están ciertos que Juan era un profeta. 7Y respondieron que no sabían de dónde [era]. 8Entonces Jesús les dijo: Ni yo os digo tampoco con qué autoridad hago yo estas cosas. 9Y comenzó a decir al pueblo esta parábola: Cierto hombre plantó una viña, y la arrendó a labradores, y se ausentó por mucho tiempo. 10Y al tiempo oportuno, envió un siervo a los labradores, para que le diesen del fruto de la viña; pero los labradores le golpearon y [le] enviaron vacío. 11Y volvió a enviar otro siervo; y ellos a éste también le golpearon, y [le] afrentaron, y [le] enviaron vacío. 12Y volvió a enviar al tercer siervo; y también a éste hirieron y echaron fuera. 13Entonces el señor de la viña dijo: ¿Qué haré? enviaré mi hijo amado: quizá cuando a éste vieren, [le] tendrán respeto. 14Mas los labradores, viéndole, razonaron entre sí, diciendo: Éste es el heredero: venid, matémosle, para que la herencia sea nuestra. 15Y echándole fuera de la viña, [le] mataron: ¿Qué pues les hará el señor de la viña? 16Vendrá, y destruirá a estos labradores; y dará su viña a otros. Y cuando ellos [lo] oyeron, dijeron: ¡No lo permita Dios! 17Mas él mirándolos, dijo: ¿Qué pues es esto que está escrito: La piedra que desecharon los edificadores, ésta es puesta por cabeza del ángulo? 18Cualquiera que cayere sobre aquella piedra será quebrantado; mas sobre el que ella cayere, pulverizarle ha. 19Y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas echarle mano en aquella hora, mas tuvieron miedo del pueblo; porque entendieron que contra ellos había dicho esta parábola. 20Y acechándo[le] enviaron espías que se fingiesen justos, para tomarle en sus palabras, para que así le entregasen al poder y a la autoridad del gobernador: 21Y ellos le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseñas rectamente; y que no tienes respeto a la persona [de nadie], antes enseñas el camino de Dios con verdad. 22¿Nos es lícito dar tributo a César, o no? 23Mas él, entendiendo la astucia de ellos, les dijo: ¿Por qué me tentáis? 24Mostradme un denario. ¿De quién tiene la imagen, y la inscripción? Y respondiendo dijeron: De César. 25Entonces les dijo: Pues dad a César las cosas que son de César; y las cosas que son de Dios, a Dios. 26Y no pudieron reprender sus palabras delante del pueblo: antes maravillados de su respuesta, callaron. 27Y llegándose ciertos de los saduceos, los cuales niegan haber resurrección, le preguntaron, 28Diciendo: Maestro, Moisés nos escribió: Si el hermano de alguno muriere teniendo esposa, y muriere sin hijos, que su hermano tome su esposa, y levante simiente a su hermano. 29Fueron pues siete hermanos; y el primero tomó esposa, y murió sin hijos. 30Y el segundo la tomó como esposa, el cual también murió sin hijos. 31Y la tomó el tercero: asimismo también todos siete; y no dejaron simiente y murieron. 32Y a la postre de todos murió también la mujer. 33En la resurrección, pues, ¿esposa de cuál de ellos será? porque los siete la tuvieron por esposa. 34Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Los hijos de este mundo se casan, y se dan en casamiento; 35Mas los que fueron tenidos por dignos de obtener aquel mundo, y de la resurrección de entre los muertos, ni se casan, ni se dan en casamiento. 36Porque no pueden ya más morir; porque son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección. 37Y que los muertos hayan de resucitar, Moisés aun lo enseñó junto a la zarza, cuando llama al Señor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de Jacob. 38Pues no es Dios de los muertos, sino de los vivos: porque todos viven para él. 39Y respondiéndole ciertos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho. 40Y no osaron más preguntarle algo. 41Y él les dijo: ¿Cómo dicen que el Cristo es Hijo de David? 42Y David mismo dice en el libro de los Salmos: Dijo el Señor a mi Señor: Asiéntate a mi diestra, 43Hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies. 44Así que David le llama Señor, ¿cómo pues es su hijo? 45Y oyéndolo todo el pueblo, dijo a sus discípulos: 46Guardaos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas: 47Que devoran las casas de las viudas, fingiendo larga oración: éstos recibirán mayor condenación.

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