Valera 1602 Purificada · Nuevo Testamento

Lucas 15

32 versículos · Equivalencia formal · Texto Recibido · español clásico

Se han quitado los guiones de corte invisibles del archivo original; el texto no se ha alterado.

1Y Se llegaban a él todos los publicanos, y pecadores a oirle. 2Y murmuraban los fariseos y los escribas, diciendo: Éste a los pecadores recibe, y con ellos come. 3Y él les habló esta parábola, diciendo: 4¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va a [buscar] la que se perdió, hasta que la halle? 5Y cuando [la] ha hallado [la] pone sobre sus hombros gozoso; 6Y cuando viene a casa, junta a [sus] amigos, y a [sus] vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido. 7Os digo, que así habrá más gozo en el cielo sobre un pecador que se arrepiente, que sobre noventa y nueve justos, que no tienen necesidad de arrepentimiento. 8¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si perdiere la una dracma, no enciende la candela, y barre la casa, y busca con diligencia hasta hallar[la]? 9Y cuando [la] hubiere hallado, junta [sus] amigas y [sus] vecinas, diciendo: Gozaos conmigo; porque he hallado la dracma que había perdido. 10Así os digo, que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente. 11Y dijo: Cierto hombre tenía dos hijos; 12Y el más mozo de ellos dijo a [su] padre: Padre, dame la parte de la hacienda que [me] pertenece. Y él les repartió [sus] bienes. 13Y después de no muchos días, juntándolo todo el hijo menor, se partió lejos, a un país apartado; y allí desperdició su sustancia viviendo disolutamente. 14Y después que lo hubo todo malgastado, vino una grande hambre en aquella tierra, y comenzóle a faltar. 15Y fue, y se llegó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a sus campos, para que apacentase los puercos. 16Y deseaba henchir su vientre de las algarrobas que comían los puercos; mas nadie le daba. 17Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! 18Me levantaré, e iré a mi padre, y le diré: Padre, pecado he contra el cielo, y contra ti: 19Ya no soy digno de ser llamado tu hijo: hazme como a uno de tus jornaleros. 20Y se levantó y vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, le vio su padre, y fue movido con compasión, y corrió, echóse sobre su cuello, y le besó. 21Y el hijo le dijo: Padre, pecado he contra el cielo, y contra ti, ya no soy digno de ser llamado tu hijo. 22Mas el padre dijo a sus siervos: Sacad la principal vestidura, y vestidle; y poned anillo en su mano, y zapatos en [sus] pies; 23Y traed el becerro gordo, y matad[le]; y comamos, y alegrémonos; 24Porque éste mi hijo muerto era, y ha revivido: se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a alegrarse. 25Y su hijo mayor estaba en el campo, el cual cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; 26Y llamando a uno de los siervos, le preguntó qué eran esas cosas. 27Y él le dijo: Tu hermano es venido; y tu padre ha muerto el becerro gordo, porque lo ha recobrado sano y salvo. 28Entonces él se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba. 29Mas él respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años [ha que] te sirvo, y nunca transgredí tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito para alegrarme con mis amigos; 30Mas cuando vino éste tu hijo, que ha devorado tu hacienda con rameras, le has matado el becerro gordo. 31Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas; 32Mas era necesario tener alegría y gozarnos; porque éste tu hermano muerto era, y revivió: se había perdido, y es hallado.

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