Valera 1602 Purificada · Antiguo Testamento

Jeremías 50

46 versículos · Equivalencia formal · Texto Recibido · español clásico

Se han quitado los guiones de corte invisibles del archivo original; el texto no se ha alterado.

1La palabra que habló el SEÑOR contra Babilonia, contra la tierra de los caldeos, por mano de Jeremías profeta. 2Denunciad en las naciones, y haced saber; levantad también bandera: publicad, y no encubráis; decid: Tomada es Babilonia, Bel es confundido, deshecho es Merodac; confundidas son sus esculturas, quebrados son sus ídolos. 3Porque subió contra ella una nación del norte, la cual pondrá su tierra en asolamiento, y no habrá ni hombre ni animal que en ella more: moviéronse, se fueron. 4En aquellos días y en aquel tiempo, dice el SEÑOR, vendrán los hijos de Israel, ellos y los hijos de Judá juntamente; e irán andando y llorando, y buscarán al SEÑOR su Dios. 5Preguntarán por el camino de Sión, hacia donde [volverán] sus rostros, [diciendo:] Venid, y juntaos al SEÑOR con pacto eterno, que jamás se ponga en olvido. 6Ovejas perdidas fueron mi pueblo: sus pastores las hicieron errar, por los montes las descarriaron: anduvieron de monte en collado, olvidáronse de sus majadas. 7Todos los que los hallaban, los comían; y decían sus enemigos: No pecaremos, porque ellos pecaron al SEÑOR morada de justicia, al SEÑOR, esperanza de sus padres. 8Huid de en medio de Babilonia, y salid de la tierra de los caldeos, y sed como los mansos delante del ganado. 9Porque he aquí que yo suscito y hago subir contra Babilonia asamblea de grandes naciones de la tierra del norte; y desde allí se aparejarán contra ella, y será tomada: sus flechas como de valiente diestro, que no se tornará en vano. 10Y la Caldea será para presa: todos los que la saquearen, saldrán hartos, dice el SEÑOR. 11Porque os alegrasteis, porque os gozasteis destruyendo mi heredad, porque os henchisteis como becerra de renuevos, y relinchasteis como caballos; 12Vuestra madre se avergonzó mucho, afrentóse la que os engendró: he aquí será la postrera de las naciones: desierto, sequedad, y páramo. 13Por la ira del SEÑOR no será habitada, sino que asolada será toda ella; todo hombre que pasare por Babilonia se asombrará, y silbará sobre todas sus plagas. 14Apercibíos contra Babilonia alrededor, todos los que entesáis arco; tirad contra ella, no escatiméis las saetas: porque pecó contra el SEÑOR. 15Gritad contra ella en derredor; dio su mano; caído han sus fundamentos, derribados son sus muros; porque venganza es del SEÑOR. Tomad venganza de ella; haced con ella como ella hizo. 16Talad de Babilonia sembrador, y el que tiene hoz en tiempo de la siega: delante de la espada opresora cada uno volverá el rostro hacia su pueblo, cada uno huirá hacia su tierra. 17Ganado descarriado es Israel; leones lo amontonaron: el rey de Asiria lo devoró el primero; este Nabucodonosor rey de Babilonia lo deshuesó el postrero. 18Por tanto, así ha dicho el SEÑOR de los ejércitos, Dios de Israel: He aquí que yo visito al rey de Babilonia y a su tierra, como visité al rey de Asiria. 19Y volveré a traer a Israel a su morada, y pacerá en el Carmelo y en Basán; y en el monte de Efraím y de Galaad se hartará su alma. 20En aquellos días y en aquel tiempo, dice el SEÑOR, la maldad de Israel será buscada, y no parecerá; y los pecados de Judá, y no se hallarán: porque perdonaré a los que yo hubiere dejado. 21Sube contra la tierra de Merataim, contra ella, y contra los moradores de Pekod: destruye y mata en pos de ellos, dice el SEÑOR, y haz conforme a todo lo que yo te he mandado. 22Estruendo de guerra en la tierra, y quebrantamiento grande. 23¡Cómo fue cortado y quebrado el martillo de toda la tierra! ¡cómo se tornó Babilonia en desierto entre las naciones! 24Púsete lazos, y aun fuiste tomada, oh Babilonia, y tú no lo supiste: fuiste hallada, y aun presa, porque provocaste al SEÑOR. 25Abrió el SEÑOR su tesoro, y sacó los instrumentos de su furor: porque ésta [es] obra del Señor DIOS de los ejércitos, en la tierra de los caldeos. 26Venid contra ella desde el cabo [de la tierra]: abrid sus almacenes: hacedla montones, y destruidla: no le quede remanente. 27Matad todos sus novillos; vayan al matadero: ¡ay de ellos! que venido es su día, el tiempo de su visitación. 28Voz de los que huyen y escapan de la tierra de Babilonia, para dar las nuevas en Sión de la venganza del SEÑOR nuestro Dios, de la venganza de su templo. 29Haced juntar sobre Babilonia flecheros, a todos los que entesan arco; asentad campo sobre ella alrededor; no escape de ella ninguno: pagadle según su obra; conforme a todo lo que ella hizo, haced con ella: porque contra el SEÑOR se ensoberbeció, contra el Santo de Israel. 30Por tanto sus mancebos caerán es sus plazas, y todos sus hombres de guerra serán talados en aquel día, dice el SEÑOR. 31He aquí yo contra ti, oh soberbio, dice el Señor DIOS de los ejércitos: porque tu día es venido, el tiempo en que te visitaré. 32Y el soberbio tropezará y caerá, y no tendrá quien lo levante: y encenderé fuego en sus ciudades, y quemaré todos sus alrededores. 33Así ha dicho el SEÑOR de los ejércitos: Oprimidos fueron los hijos de Israel y los hijos de Judá juntamente: y todos los que los tomaron cautivos, se los retuvieron; no los quisieron soltar. 34El Redentor de ellos es el Fuerte; el SEÑOR de los ejércitos es su nombre: de cierto abogará la causa de ellos, para hacer quietar la tierra, y turbar los moradores de Babilonia. 35Espada sobre los caldeos, dice el SEÑOR, y sobre los moradores de Babilonia, y sobre sus príncipes, y sobre sus sabios. 36Espada sobre los adivinos, y se atontarán; espada sobre sus valientes, y serán quebrantados. 37Espada sobre sus caballos, y sobre sus carros, y sobre todo el vulgo que está en medio de ella, y serán como mujeres: espada sobre sus tesoros, y serán saqueados. 38Sequedad sobre sus aguas, y secaránse: porque tierra es de esculturas, y en ídolos enloquecen. 39Por tanto, allí morarán bestias monteses con lobos, morarán también en ella búhos: y no más será poblada para siempre, ni se habitará de generación en generación. 40Como en el trastornamiento de Dios a Sodoma y a Gomorra y a sus ciudades vecinas, dice el SEÑOR, no morará allí hombre, ni hijo de hombre la habitará. 41He aquí viene un pueblo del norte; y una nación grande, y muchos reyes se levantarán de los lados de la tierra. 42Arco y lanza manejarán; serán crueles, y no tendrán compasión; su voz sonará como el mar, y montarán sobre caballos: apercibirse han como hombre a la pelea, contra ti, oh hija de Babilonia. 43Oyó su fama el rey de Babilonia, y sus manos se descoyuntaron: angustia le tomó, dolor como de mujer de parto. 44He aquí que como león subirá de la hinchazón del Jordán a la morada fuerte: porque muy pronto le haré correr de sobre ella, y al que fuere escogido la encargaré: porque ¿Quién es semejante a mí? ¿y quién me emplazará? ¿o quién será aquel pastor que me podrá resistir? 45Por tanto, oíd el consejo del SEÑOR, que ha acordado sobre Babilonia, y sus pensamientos que ha formado sobre la tierra de los caldeos: Ciertamente los más pequeños del hato los arrastrarán, y destruirán sus moradas con ellos. 46Del grito de la toma de Babilonia la tierra tembló, y el clamor se oyó entre las naciones.

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